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Omán, vecino de Yemen, ya recibió en 1994 al ex vicepresidente y dirigente sudista yemení Ali Salem al Baid, obligado durante su estadía de 15 años a abstenerse de participar en actividades políticas.
Acusado de corrupción y nepotismo, Saleh, de 69 años, aceptó ceder el poder en virtud de un acuerdo sobre una transición política logrado el 23 de noviembre en Riad, a cambio de inmunidad para él y sus allegados.
Pero seguirá siendo presidente honorario hasta el 21 de febrero, fecha de la elección presidencial, conforme al acuerdo de Riad.
Saleh hizo las declaraciones después de la votación de una ley, que da inmunidad tanto a él como a sus allegados, en el Parlamento, que también ratificó la candidatura única del vicepresidente Abd Rabo Mansur Hadi a las elecciones presidenciales.
Después de esas elecciones, "instalaremos a Abd Rabo Mansur Hadi como jefe de Estado (...) y Ali Abdalá Saleh tomará sus maletas y se despedirá para instalarse en su residencia" privada, agregó el jefe de Estado.
Invitó a sus partidarios a ponerse del lado de Hadi y llamó a la reconciliación en el país. "Que la gente se reconcilie", agregó.
Muy cuestionado en la calle, donde la represión al movimiento de protesta popular ha causado centenares de muertos desde hace un año, Saleh subrayó el domingo que "si hubo errores, no fueron deliberados", en una tentativa de calmar un poco a la opinión.
Pero decenas de miles de personas se manifestaron de nuevo el domingo en Saná para pedir su ejecución y protestar contra la ley que le otorga inmunidad. "Es nuestro deber ejecutar al tirano", el pueblo "yemení decidió, Saleh debe ser ejecutado", exclamaron los manifestantes.




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