Ceuta, España (Reuters, AFP) - Barcos patrulleros españoles continuaban rodeando anoche la minúscula isla de Perejil, ocupada sorpresivamente el jueves por Marruecos, mientras el gobierno de José María Aznar evalúa aplicar sanciones comerciales al país africano y consiguió el automático apoyo de la Unión Europea.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A pesar de las presiones sobre Marruecos, país con el que España mantiene una frontera cercana a las comunidades autónomas de Ceuta y Melilla ubicadas en el norte de Africa, Rabat insiste en que el puesto de observación instalado en Perejil, una pequeña porción de tierra de soberanía indefinida cercana a Africa, es para controlar la inmigración ilegal y el terrorismo en los 20 kilómetros del Estrecho de Gibraltar que separan a ambos continentes. En el fondo del incidente subyace la demanda histórica de países africanos de que Ceuta y Melilla son un resabio colonial español.
Marruecos desplegó un equipo de vigilancia formado por hasta 12 soldados e izó su bandera sobre la solitaria roca en Perejil, llamada así por el natural crecimiento de esa verdura en la zona. Fuentes del gobierno marroquí dijeron que debido a las celebraciones de tres días de duración de la boda del rey Mohamed VI era poco probable que hubiera alguna respuesta oficial hasta el lunes, lo que irritó más al gobierno de José María Aznar.
España envió hasta ahora una fragata naval a Ceuta y dos corbetas a Melilla. El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, también telefoneó al primer ministro marroquí, Abderraman El Yusufi, el sábado, para expresarle su «grave preocupación».
Las relaciones entre Madrid y Rabat ya se habían visto enturbiadas en los últimos meses por agrias disputas sobre inmigración ilegal, tráfico de drogas y derechos de pesca.
Dejá tu comentario