Washington (The NewYorkTimes, El Mundo)Durante tres años, Laura Bush fue una primera dama decorosa que promovió causas como la lectura y la salud de las mujeres. Sin embargo, si hay algo que la haga erizarse es la idea de que sea percibida como una primera dama de la época de los años '50. El hecho es que la señora Bush está asumiendo un nuevo papel como una importante sustituta de su esposo en su campaña por la reelección. Conforme se intensifican las presiones políticas hacia la Casa Blanca, una popular primera dama que prácticamente no genera ninguna controversia recaudó silenciosamente cinco millones de dólares para la campaña de su esposo, lo defendió con gran vigor en contra de los ataques demócratas y mostró por sí misma que es más complicada y está más inmersa en la política de la Casa Blanca de lo que indica su imagen pública.
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Durante una entrevista de casi una hora realizada el jueves, la señora Bush calificó las acusaciones demócratas sobre que su esposo es un ausente sin permiso de la guardia nacional como «obviamente políticas»; dijo que Bill Clinton creyó la misma inteligencia equivocada sobre las armas no convencionales de Irak que su esposo creyó, y caracterizó a Karl Rove, principal asesor político de su marido, como no tan poderoso como cree «la clase parlanchina».
La señora Bush dijo que admira a L. Paul Bremer, el jefe estadounidense de la administración civil en Irak, por «arriesgar su vida para ayudar a reconstruir un país», y que aun cuando aguarda «lo mejor» para cuando Estados Unidos transfiera la autoridad a los iraquíes el 30 de junio, los estadounidenses no deben esperar que Irak y Afganistán se conviertan en democracias de la noche a la mañana.
Las únicas buenas palabras para un demócrataestán dedicadas a la mujer del candidato Howard Dean, Judy Steinberg, que ha optado por no participar en la campaña de su marido para no dejar su consulta médica: «Creo que es maravilloso y que tomó la decisión apropiada para ella».
La primera dama duda sobre la enmienda constitucional que su marido quiere introducir para definir el matrimonio como la «unión sagrada de un hombre y una mujer» y así prevenir el matrimonio gay. «Puede que tenga mi propia opinión, pero no se la voy a decir», dijo a «The NewYork Times».
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