Probaron un avión solar que puede volar de noche

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El avión propulsado con energía solar Solar Impulse realizó en Suiza su primer vuelo, de una hora y media, etapa inicial de una serie de ensayos que debe culminar dentro de tres años con un vuelo alrededor del mundo.

Cual libélula, el prototipo imaginado por el explorador suizo Bertrand Piccard emprendió vuelo a las 10.28 hora local de la base militar de Payerne, en el oeste de Suiza.

Casi sin ruido, y tras haber recorrido solamente un centenar de metros, el Solar Impulse se elevó muy lentamente, desapareciendo suavemente en el cielo azul, y dejando atrás una muchedumbre de curiosos y medio centenar de periodistas.

Seguido por dos helicópteros, el avión propulsado por sus cuatro motores eléctricos de 10 caballos de potencia cada uno, voló durante una hora y media, pilotado por el alemán Markus Scherdel.

El avión tiene una envergadura similar a la de un Airbus A340 (63,4 metros) pero que no pesa más que un coche (1.600 kilos).

Como única fuente de energía, el aparato utilizó unas 12.000 células fotovoltaicas, que recubren sus alas, y alimentan en energía a los cuatro motores eléctricos y permiten recargar las baterías de litio de 400 kilos.

Tras haber alcanzado una altura de 1.200 metros, el avión volvió a descender grácilmente hacia tierra, posando sus finas ruedas en la pista poco antes del mediodía, bajo los aplausos de la gente.

"Nunca un avión de este tipo había volado antes", declaró Piccard. Hacerlo despegar "era un enorme signo de interrogación", recordó, añadiendo que este primer vuelo "nos ha dado la confianza necesaria para el próximo vuelo y las próximas misiones".

Este primer vuelo, que fue postergado varias veces debido a condiciones meteorológicas desfavorables, se produjo tras un primer "salto" de algunos metros de altura en diciembre de 2009.

Para André Borschberg, cofundador del proyecto, "el primer interrogante era saber si teníamos suficiente potencia para despegar, y luego saber si podíamos hacer aterrizar el avión".

El aparato reprodujo fielmente los ensayos "virtuales" efectuados en el simulador, aseguró por su lado el piloto.

Tras este primer vuelo, el equipo de unas 70 personas que trabajó durante siete años en el proyecto espera ahora realizar otros ensayos para calibrar el aparato y construir un segundo ejemplar, que dará la vuelta al mundo en cinco etapas de aquí a 2013, y no 2012 como habían anunciado previamente los organizadores.

En una próxima etapa, el Solar Impulse se lanzará antes del verano boreal, desde Payerne, a un periplo de 36 horas sin escalas para probar la capacidad del avión para volar tanto de día como de noche.

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