2 de junio 2006 - 00:00

Propuestas y pasado de dos candidatos

ALAN GARCIA

PERFIL: ex presidente entre 1985 y 1990, apuesta a que la historia le entregue una segunda oportunidad para revertir lo que, supone, dirá su epitafio político. Abogado, de 57 años y gran carisma, perdió esa chance por apenas cinco puntos frente a Alejandro Toledo en 2001, pero logró una nueva revancha por escaso margen al salir segundo con 24,33% de los votos en la primera vuelta del 9 de abril último. Es el líder de la principal maquinaria política peruana, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), de tendencia socialdemócrata. Dice haber aprendido de sus errores del pasado, que le valieron el apelativo de «Caballo loco», y a Perú, una hiperinflación de 7.650%, caos económico, suba del desempleo de 41 a 55%, auge del terrorismo y denuncias de tolerancia a violaciones de los derechos humanos. Asegura que no repetirá medidas como la limitación a 10% de las exportaciones, la suspensión del pago de intereses de la deuda externa o la nacionalización de la banca.

PROPUESTAS: se presenta como «el cambio responsable» y sólo habla de hacerle ajustes al modelo económico vigente. Mantendrá la estabilidad macroeconómica y el respeto a los contratos, pero pretende renegociar el reparto de la renta de las empresas extranjeras que explotan el gas y el petróleo, que, dice, resulta desequilibrado con los actuales valores internacionales de los hidrocarburos.

Promete crear 350.000 empleos en su primer año de gestión, grandes obras de infraestructura y extender agresivamente la cobertura de agua corriente en las zonas más pobres. También hacer respetar los derechos laborales y limitar la subcontratación de personal. Su idea de desarrollo apunta a desalojar a Chile como líder comercial de la costa occidental de Sudamérica.

Se ha mostrado ambiguo con respecto al tratado de libre comercio acordado con Estados Unidos, al que acepta, pero al que querría adoptar con una cláusula de prueba temporal.

Se muestra como la última garantía que le queda a la democracia peruana ante la amenaza del nacionalista Ollanta Humala y, en ese sentido, ha recibido un cauteloso apoyo de las fuerzas moderadas y de centroderecha.

OLLANTA HUMALA

PERFIL: un total desconocido hasta octubre del año pasado, cuando registraba una intención de voto de apenas 3%, este teniente coronel retirado de 43 años ha capturado el voto del Perú profundo, sobre todo en las empobrecidas zonas serranas del centro y el sur del país. Así se impuso en la primera vuelta con 30,62%. Se define como un nacionalista y ha recibido el apoyo de Hugo Chávez, aunque en los últimos días debió distanciarse de él. En 2000 protagonizó junto a su hermano Antauro una asonada incruenta contra Alberto Fujimori, que lo llevó a la cárcel. Indultado por Valentín Paniagua, salió de la cárcel como un héroe del antifujimorismo y marchó a París (donde estudió Ciencia Política) y a Seúl como agregado militar. Antauro protagonizó otra asonada en 2005, esta vez con muertos, pero fue desautorizado por el hoy presidenciable, lo que marcó su divorcio del discurso ultra y hasta racista que predomina en su familia. Su nombre, Ollanta, significa en quechua «guerrero que todo lo ve».

PROPUESTAS: plantea la revisión de los contratos de privatización y de concesión para la explotación de recursos nacionales. También la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, una propuesta que dista de estar clara pero que, afirma, respetará la propiedad privada y no implicará confiscaciones.

Promete crear medio millón de empleos, obras de infraestructura, un impuesto a las ganancias extraordinarias de las grandes empresas y una reducción de 30% en el precio de los combustibles y de 25% en el gas de uso domiciliario, algo que, según sus críticos, sólo sería posible mediante el auxilio petrolero de su mentor, Chávez.

El TLC con Estados Unidos no le provoca un rechazo de principio, pero sí habla de renegociarlo para que no termine afectando a los campesinos locales, poco eficientes y no ligados al sector agroexportador.

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