2 de mayo 2002 - 00:00

Protesta sin precedentes desde la Segunda Guerra contra Le Pen

Decenas de miles de franceses en la Plaza de la Bastilla de París
Decenas de miles de franceses en la Plaza de la Bastilla de París
París (ANSA, AFP, Reuters, EFE) - En una de las manifestaciones más impactantes desde la liberación del nazismo al fin de la Segunda Guerra Mundial, cerca de un millón y medio de personas se movilizó ayer en toda Francia, a sólo cuatro días de la segunda vuelta de los comicios presidenciales, para repudiar al líder de la extrema derecha Jean-Marie Le Pen en ocasión del Día del Trabajador.

Le Pen, en tanto, también tuvo su movilización en París, en horas de la mañana, en la que reunió 10.000 personas para la policía y 100.000 para los organizadores. Su acto -ante un público heterogéneo compuesto por mujeres elegantes, muchas parejas, algunos padres con sus niños, numerosos jóvenes y ancianosterminó con un largo discurso del líder del Frente Nacional (FN) en el que acusó a su rival, el presidente Jacques Chirac, de «padrino de clanes», y llamó a los electores de izquierda a votar por él el domingo.

•Ganadores

Sin embargo, observadores notaron que la primera batalla entre el líder del FN y los anti-lepenistas fue ganada ampliamente por estos últimos, ya que los franceses salieron a las calles de una forma sólo comparable a las grandes manifestaciones del fin de la Segunda Guerra, la defensa de las escuelas privadas en 1984 y la obtención de la Copa del Mundo en 1998.

En cuanto a la seguridad, el llamado a la vigilancia de Le Pen, Chirac y los políticos de izquierda, sumado al operativo policial de 3.500 hombres montado por la Prefectura de París, evitó el temido choque entre manifestantes de extrema derecha y antilepenistas.

En París, en una jornada con cinco movilizaciones, la convocada por los sindicatos, partidos de izquierda y asociaciones de derechos humanos bajo el lema «Por el progreso social y contra la extrema derecha», fue de lejos la más impresionante, con unas 400.000 personas bajando desde la Plaza de la República hacia Bastilla y Nación. Se trató, afirmaron observadores, del mayor acto político en 20 años en la ciudad.

Primero bajo el sol y, al final, debajo de la lluvia, los manifestantes cantaron, gritaron y bailaron, siempre con consignas contra Le Pen, a quien se repudiaba inclusive desde las ventanas de los edificios que daban al Boulevard du Temple.

«Le Pendejo, ¡Ya basta!» rezaban unas pancartas de la familia franco-mexicana, mientras otros cantaban «Le Pen estás liquidado, el pueblo está en la calle» y, desde los balcones, se colgaban pancartas que informaban a la multitud «Fascismo 10.000; Francia 1.000.000».

En la manifestación parisina estuvieron presentes varios dirigentes políticos de izquierda, como el líder de los Verdes
Noel Mamere, el trotskista Olivier Besancenot y Daniel Cohen-Bendit, «Dany el rojo», el mítico líder de las manifestaciones de mayo del '68. Uno de los gremios convocantes, la poderosa CGT, aseguró en un comunicado que «la influencia de Le Pen debe ser reducida al máximo» en la segunda vuelta de las presidenciales.

La gran manifestación de París fue acompañada por movilizaciones en otras cuarenta ciudades francesas, donde unas 870.000 personas salieron a la calle, según cifras del Ministerio del Interior. Algunas de esas marchas dieron lugar a casos inéditos, como en Grenoble (este), donde se reunieron 50.000 personas, o Rennes (noroeste), donde salieron a las calles 20.000 manifestantes, todo un récord para ambas ciudades, también en comparación con los festejos por la Liberación de Francia del yugo nazi. Otras movilizaciones importantes se registraron en Lyon (50.000 personas), Bordeaux (40.000), Toulouse (35.000), Marsella, Lille y Nantes (30.000), Caen (20.000) y Rouen (13.000). Sin embargo, la jornada sirvió para mostrar además la otra Francia, ya que al grito de «Le Pen presidente», unas 10.000 personas según la policía y 100.000 según los organizadores, desfilaron por la mañana en París, encabezados por el líder del FN y con el tradicional homenaje a la heroína Juana de Arco y los trabajadores franceses como excusa.

•Terremoto

«¿Quién hubiera dicho hace sólo un mes que estaríamos acá? Hace tres años nos daban por muertos y hoy el terremoto tuvo lugar bajo los pies de nuestros adversarios», dijo en su discurso de cierre un triunfalista Le Pen, que llamó a los electores de izquierda de votar por él en la segunda vuelta.

«Ustedes que votaron por la izquierda, no acepten ir a votar tapándose la nariz. Ustedes deben votar por mí y unirse a la gran masa del pueblo francés», agregó.

Entre su público, se podían observar personas de clase media y baja, pero también «skinheads» vestidos sobriamente aunque sin ocultar su cabeza rapada, con pancartas que decían «Orgulloso de ser francés» o «No somos hijos de inmigrantes».

El desfile del FN también se desarrolló en forma pacífica y sin incidentes.

A apenas unos metros de distancia, organizaciones de derechos humanos realizaban un acto en el Puente del Carrusel para homenajear al joven marroquí que murió ahogado el 1 de mayo de 1995 tras ser arrojado al río por «skinheads» del FN.

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