15 de abril 2008 - 00:00

Recibe hoy con pompa Bush a Benedicto XVI

Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Washington se prepara para recibir hoy al papa Benedicto XVI, en la primera visita de un Sumo Pontífice en casi tres décadas y para la que George W. Bush planea tirar la casa por la ventana.

El jefe de la Iglesia católica aterrizará hoy en la base aérea de Andrews. En la pista le estará esperando el presidente, en un gesto que no tuvo con ningún otro líder mundial en su mandato. La ceremonia formal de bienvenida tendrá lugar mañana, en los jardines de la Casa Blanca, para un acto en el que se esperan 12.000 personas, una cifra que casi dobla las marcas de asistencia fijadas por la visita de la reina Isabel II de Inglaterra el año pasado, cuando se congregaron 7.000.

El acto estará revestido de la máxima pompa y circunstancia, y resguardado por un imponente dispositivo de seguridad.

Una banda de la infantería de Marina interpretará ambos himnos nacionales, al tiempo que se lanza una salva de 21 cañonazos.

La prestigiosa soprano lírica Kathleen Battle fue llamada para cantar el Padrenuestro. Y los dos mandatarios pronunciarán sendos discursos antes de reunirse en el Despacho Oval.

La reunión con Bush coincide con el 81 cumpleaños de Benedicto XVI, y para esta ocasión la Casa Blanca organizó una cena de honor, a la que están invitados líderes católicos, amigos y que tendrá, en homenaje a los orígenes alemanes del Santo Padre, un menú de estilo bávaro.

El invitado de honor, sin embargo, no estará presente, ya que tiene previsto a esa hora el rezo de las vísperas y una reunión con la Conferencia Episcopal estadounidense en la basílica de la Inmaculada Concepción, en el noroeste de Washington.

El jueves el Papa ofrecerá una misa en el estadio del equipo de béisbol de los Nationals, el acto estrella de su visita a la capital, antes de reunirse con representantes de las universidades católicas y con líderes de otras religiones.

Al día siguiente, Benedicto XVI partirá hacia Nueva York, donde tiene previsto visitar la sede de la Organización de Naciones-Unidas, mantener un encuentro con jóvenes católicos y acudir a la «zona cero», el escenario de los atentados del 11 de setiembre de 2001.

En una entrevista concedida a la cadena «Global Catholic Network», el gobernante estadounidense justificó el trato extraordinario al Papa porque, «en primer lugar, él habla en nombre de millones de personas y, en segundo, porque no llega como un político, llega como un hombre de fe».

Bush y Benedicto XVI, que se reunieron por primera vez en junio del año pasado en el Vaticano, coinciden en diferentes cuestiones. Ambos se oponen al aborto, a la investigación con células madre procedentes de embriones y a los matrimonios homosexuales. Pero también difieren en asuntos como la guerra en Irak, que el jerarca del catolicismo ha condenado.

La visita, la primera de un Papa a Washington y la Casa Blanca desde que Jimmy Carter recibió a Juan Pablo II en 1979, generó gran expectativa entre los cerca de 70 millones de católicos que viven en Estados Unidos y, en particular, entre los residentes de las dos ciudades a las que acudirá. Luego, el mismo pontífice volvió a EE.UU. en 1999, pero no pasó por la capital.

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