Reconocen escasos progresos en Irak, y Bush pide tiempo
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George W. Bush dio ayer una conferencia de prensa en su intento de llevar tranquilidad a
los estadounidenses acerca de los dos desafíos más persistentes de su administración: la
guerra en Irak y la amenaza terrorista. La opinión pública y el Congreso acotan su margen
de maniobra.
Para setiembre, en cambio, «esperamos ver más mejoras en las áreas positivas y el comienzo de una mejoría en las áreas negativas. También tendremos un dibujo más claro de cómo se está desarrollando la nueva estrategia y estaremos en mejor posición de juzgar dónde hay que hacer ajustes», declaró el presidente.
Entonces, tras consultas con los mandos sobre el terreno y los legisladores en el Congreso, «tomaré una decisión», añadió el jefe de Estado.
Bush decidió en enero de este año aumentar el número de tropas destacadas en Irak a 159.000, casi 30.000 soldados más, para combatir la creciente violencia en Bagdad.
Sin embargo, la aparente falta de resultados ha incrementado la frustración de los legisladores y los ciudadanos estadounidenses y ha hecho que un grupo cada vez más numeroso de senadores republicanos se sume a los llamamientos para una pronta repatriación de los soldados destacados en Irak.
En este sentido, Bush aseguró que «la retirada de las tropas es un objetivo que comparten todos los norteamericanos», pero subrayó que hacerlo ahora sería un «desastre».
El presidente reiteró que está convencido de que «podemos y debemos tener éxito en Irak». En su rueda de prensa, Bush también anunció el viaje, a principios de agosto, de sus secretarios de Estado, Condoleezza Rice, y de Defensa, Robert Gates, a Medio Oriente para recabar el apoyo de los países aliados en la zona y dar garantías de que el área sigue siendo una prioridad para la Casa Blanca.
El informe indicó que los avances se han registrado en la creación de un Comité de Revisión Constitucional (CRC); la legislación para formar regiones semiautónomas y para fomentar el apoyo iraquí al Plan de Seguridad de Estados Unidos.
También detalló que el gobierno iraquí de Nuri al Maliki ha cumplido la tarea de proporcionar tres brigadas preparadas y entrenadas para apoyar las operaciones en Bagdad y ha impedido que los insurgentes hallen refugio en la capital, entre otras metas.
Sin embargo, señaló que no se ha cumplido con la meta de «des-baathificar» el país (Baath es el partido del fallecido Saddam Hussein) o de distribuir «equitativamente» la riqueza procedente del petróleo. Tampoco se han llevado a cabo los prerrequisitos para un desarme de las milicias.
El Ejecutivo también quedó en deuda en cuantoa eliminar el control que tienen las milicias sobre la seguridad local. En una rueda de prensa de réplica a las declaraciones del presidente, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, afirmó que el informe de la Casa Blanca confirma que la guerra «va por una dirección peligrosa». La Cámara de Representantes insistió anoche con un proyecto de ley que, por 223 votos contra 201, insta al gobierno a iniciar el repliegue para completarlo antes del 1 de abril.




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