Recrudece la ola de violencia en Tailandia contra los "camisas rojas"
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Las protestas amenazan con dividir el país.
Cerca de 3.000 manifestantes permanecen e el interior desde que muchos abandonaron la base tras la ola de violencia en la que murieron al menos 37 personas y una 240 resultaron heridas.
Los soldados por medio de megáfonos han urgido a los manifestantes a salir de la zona que protegen con barricadas de neumáticos y empalizadas de cañas de bambú.
"Por favor salgan inmediatamente. Los oficiales va a llevar a cabo un operación", decían los militares.
Los militares lanzaron chorros de agua contra las barricadas de neumáticos levantadas alrededor del campamento de los camisas rojas, que sucesivamente las rociaban de combustible.
Según los medios locales, los servicios de seguridad de los camisas rojas recibieron instrucciones de combatir a los soldados.
Entre ellos, hay algunos que portan armas de fuego, sobre todo, pistolas.
En los accesos al campamento, las tropas han situado vehículos blindados y también hay camiones de la Policía con agentes de unidades especiales.
Las disensiones surgidas entre los 24 cabecillas del Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura, a raíz de las diferentes estrategias que unos y otros defienden para conseguir la disolución del Legislativo, han erosionado también la protesta.
La renuncia de Veera Musikapong a continuar como uno de los líderes del frente antigubernamental fue suficiente para que sus leales recogieran sus bártulos y se marchasen a sus respectivas provincias, en medios de transporte facilitados por las autoridades.
Con la protesta en recesión, el frente aceptó la propuesta hecha por 64 miembros de la Cámara Alta, integrada 150 senadores, de mediar para acordar con el Gobierno un alto el fuego y pacificar la situación.
No obstante, unas horas después el Gobierno criticó la oferta de los senadores e insistió en que las conversaciones se retomarán después de que los camisas rojas pongan fin a la protesta.
"El gobierno dice únicamente que negociará cuando termine la protesta", apuntó Satit Wongnongtaey, ministro adjunto a la jefatura del Ejecutivo.
Los líderes del frente propusieron el pasado domingo retomar las conversaciones a cambio de que el Ejército retirara a las tropas, cuya presencia en las calles desató la peor ola de violencia vivida en el país desde la matanza de manifestantes perpetrada por los soldados, en 1992, a raíz de las protestas para exigir el retorno de la democracia.
El Gobierno tailandés retiró la pasada semana su propuesta de celebrar elecciones en noviembre, cuando las negociaciones con los "camisas" rojas se estancaron y sus cabecillas dieron marcha atrás a su compromiso inicial de abandonar la protesta.
Los recientes enfrentamientos entre manifestantes y soldados han causado además 266 heridos, pero desde que a mediados del pasado marzo comenzaron las protestas el total alcanza los 1.650.
Desde entonces, al menos 66 personas han perdido la vida por disparos o explosiones de granadas u otros artefactos.



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