12 de diciembre 2012 - 20:00

Régimen sirio utiliza misiles contra los rebeldes

Se trata de un agravamiento de la guerra civil, que ya causó más 40.000 muertos.
Se trata de un agravamiento de la guerra civil, que ya causó más 40.000 muertos.
Las fuerzas leales al presidente sirio, Bashar al Asad, han disparado misiles balísticos del tipo Scud contra los rebeldes en los últimos días, dijeron funcionarios de la OTAN y Estados Unidos, en lo que fue descrito como un agravamiento de la guerra civil de 20 meses en el país y que ya causó la muerte de más de 40.000 personas.

Washington, potencias europeas y Estados árabes otorgaron el miércoles su bendición oficial a la recientemente formada coalición de oposición siria, a pesar de las crecientes señales de que Occidente no está tranquilo con el aumento de la presencia de milicianos islamistas en las filas rebeldes.

Los insurgentes se enfrentaron a las tropas de Al Asad en las afueras de Damasco. Sus avances en las últimas dos semanas han llevado a sus aliados internacionales a decir que el conflicto de 20 meses podría estar en una etapa decisiva.

En Damasco, un poderoso coche bomba y otras dos explosiones remecieron la puerta principal del Ministerio del Interior. El canal de televisión libanés Al-Manar, que respalda a Hizbulá -agrupación aliada de Al Asad- dijo que cuatro personas habían muerto.

"Dispositivos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento han detectado el lanzamiento de un número de misiles balísticos de corto alcance al interior de Siria esta semana", dijo un funcionario de la OTAN en Bruselas. "La trayectoria y distancia recorrida indican que fueron misiles de tipo Scud", agregó el funcionario de la alianza militar.

Un funcionario estadounidense, que hizo declaraciones bajo condición de anonimato, confirmó el uso de los proyectiles Scud. Responsables estadounidenses dijeron que no estaban al tanto del uso previo de ese tipo de misiles.

No estaba claro inmediatamente por qué las fuerzas de Al Asad utilizarían misiles Scud, que pueden tener un rango de hasta unos cientos de kilómetros y son mejor conocidos a nivel internacional por la guerra de 1991 en el Golfo Pérsico, cuando el líder iraquí Saddam Hussein los disparó contra Israel.

Los misiles diseñados en la Unión Soviética carecen de sistema de guía y son imprecisos, y no suelen ser el arma preferida en el tipo de enfrentamiento interno contra grupos similares a guerrillas a los que se enfrenta el Gobierno, bandas rebeldes pequeñas y de mucha movilidad.

Las fuerzas de Al Asad han utilizado en el pasado artillería, helicópteros y aviones de combate, que son mucho más útiles en el combate urbano de corto alcance.

Sin embargo, los rebeldes están consiguiendo cada vez mejores armas para su lucha, incluida la capacidad de derribar aeronaves.

La semana pasada, la OTAN decidió desplegar baterías de misiles de defensa aérea Patriot de Estados Unidos, Alemania y Holanda a lo largo de la frontera entre Siria y Turquía, diciendo que su principal preocupación es la posibilidad de que se lancen misiles sirios a través del límite.

Esa decisión significa que cientos de soldados de Estados Unidos y Europa serán enviados a la frontera por primera vez desde el inicio de la guerra hace 20 meses. Siria y Rusia dijeron que era un pretexto para que la alianza occidental se vea involucrada en el conflicto.

Países occidentales en la reunión "Amigos de Siria" en Marrakech, Marruecos, apoyaron a la nueva Coalición Nacional opositora que se formó el mes pasado y es liderada por un clérigo islamista moderado, Mouaz Alkhatib.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció a la coalición el martes como representante legítimo de Siria, sumándose a Francia, Reino Unido, Turquía y los estados árabes del Golfo Pérsico. Alkhatib recibió el miércoles una invitación para visitar Estados Unidos.

Pero Washington y sus aliados también siguen cautos ante los combatientes islamistas sunitas entre los rebeldes, algunos de los cuales sostienen están relacionados con Al Qaeda.

Estados Unidos designó a un poderoso grupo rebelde, la brigada Jabhat al-Nusra, como una organización terrorista, una decisión que Alkhatib dijo debería revertirse.

La reunión en Marrakech convocó a más de 100 países, liderados por países árabes y occidentales que se oponen a Al Asad, pero no contó con la participación de Rusia, China e Irán, que han respaldado a Al Asad o han bloqueado los esfuerzos por aumentar la presión internacional sobre él.

"Los participantes reconocen a la Coalición Nacional como representante legítimo del pueblo sirio y la organización rectora bajo la cual se congrega la oposición siria", dijo una declaración después de la reunión.

"Bashar al Asad ha perdido legitimidad y debería hacerse a un lado para permitir un proceso de transición política sostenible", agregó el texto.

Refiriéndose a informaciones recientes de inteligencia occidentales que sugieren que Al Asad podría usar armas químicas y biológicas, las potencias dijeron que "cualquier uso de armas químicas en Siria sería abominable y provocaría una respuesta seria de la comunidad internacional".

Siria, que no ha firmado un tratado que prohíbe las armas químicas, dice que nunca utilizaría tales recursos contra su propia población y acusa a Occidente de generar temores como ese para justificar una intervención.

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