Republicanos atacan a Obama (descuentan que será candidato)

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Washington (EFE, AFP, DPA) - La campaña presidencial en EE.UU. entró en una nueva fase, con nuevos ataques directos entre el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, que se intensificaron ayer, mientras Hillary Clinton resiste la presión para que abandone.

Tanto los bandos de Obama como los de McCain definen sus líneas de batalla, y los republicanos ya asumen que el senador negro será el rival en noviembre.

Obama repitió ayer en una entrevista en «CNN» una frase que puede convertirse en una especie de slogan de su campaña: «John McCain esencialmente ofrece cuatro años más de las mismas políticas que nos han metido en la situación en la que estamos ahora». El senador por Illinois explota con ello el descontento generalizado con el presidente George W. Bush, plasmado en sus bajos índices de aprobación y agravado por las dificultades económicas por las que pasa el país.

El bando de McCain también tantea los puntos débiles de Obama. Mitt Romney, un ex gobernador de Massachusetts y ex rival de McCain en las primarias, afirmó que un líder del grupo radical Hamas «dijo que apoya a Barack Obama». «Es algo embarazoso y la razón es bien clara. Barack Obama aseguró que, si es elegido presidente, se sentará con el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad», sostuvo Romney.

De esta forma, el candidato republicano busca destacar la inexperiencia política de Obama en política exterior.

Mientras transcurría esta jornada de acusaciones cruzadas, Hillary se tomó un descanso por el Día de la Madre, que se celebró ayer en Estados Unidos. No obstante, envió a hacer declaraciones a algunos de sus asesores clave.

Howard Wolfson, uno de sus principales consejeros, rechazó la idea de que las largas elecciones primarias están debilitando al Partido Demócrata. «Si Barack Obama quiere que Hillary Clinton abandone la campaña, la debería ganar, ganar en Virginia Occidental, Puerto Rico y Kentucky», dijo Wolfson en una entrevista en «Fox». Clinton tiene ventaja en esos tres estados, de los seis que quedan por votar.

El estilo combativo de Howard contrastó con el de David Axelrod, el principal estratega de Obama, que en el mismo programa puso paños fríos a la relación entre ambos. «Ahora los sentimientos están muy encendidos. Esos sentimientos sanarán con el tiempo. Tendremos unidad en el otoño», cuando se celebrarán las elecciones generales, sostuvo. El propio Obama calificó a su rival como «una candidata extraordinaria».

Los estilos reflejan las prioridades de las respectivas campañas, dado que lo que a Obama le interesa ahora es ganarse a los votantes de Clinton para que no se queden en su casa el día del voto crucial en noviembre. Mientras, el campo de la senadora lucha por la supervivencia.

  • Deuda

    Wolfson reveló que su campaña tiene una deuda de unos 20 millones de dólares. Clinton prestó a sus arcas electorales 11 millones de dólares hasta ahora y está abierta a la posibilidad de aportar más, dijo en «NBC» el director de su campaña, Terry McAuliffe, quien reconoció que es «muy improbable» que la senadora por Nueva York obtenga más delegados que Obama al final de las primarias.

    Su plan para la victoria, según detalló McAuliffe, es lograr superar a Obama en número de votos totales recibidos, al contar con los emitidos en Florida y Michigan, que fueron descalificados inicialmente porque los partidos demócratas de ambos estados adelantaron la fecha de los comicios.

    A pesar de la frenética lucha de Hillary por mantenerse en carrera, medios locales aseguraron que los equipos de ambos candidatos estarían en conversaciones para terminar con la interna demócrata mediante un acuerdo financiero o la vicepresidencia.

    El viernes, Obama dio pie a la especulación sobre un acuerdo para pagar la deuda de campaña de Clinton si ella se retira de la competencia y lo apoya. «Obviamente quisiera tener una amplia discusión con la senadora Clinton sobre cómo puedo hacerla sentirse bien con el proceso», dijo Obama. Pero agregó que la conversación es «prematura».

    No obstante, sus asesores negaron las versiones tajantemente. «Ella no lo pidió y nosotros no lo ofrecimos.» Y agregó que «no ha habido discusión sobre candidatos a la vicepresidencia», dijo Axelrod. Por su parte, Wolfson dijo que Clinton «seguirá hasta que se asegure la nominación o hasta que la nominación sea decidida en una dirección diferente».
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