Revela Italia que huyó del país la mitad de los gitanos

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Roma (EFE) - El ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, anunció ayer que, según los primeros datos extraídos de los censos de los asentamientos gitanos de Nápoles, Milán y Roma, éstos congregan a 12.346 personas, mientras que calcula que cerca de otras 12.000 se marcharon a España, Francia y Suiza a raíz de un «efecto rebote». Las medidas impuestas por el gobierno de Silvio Berlusconi contra la instalación de esa etnia en el país han sido objeto de numerosas críticas de la Unión Europea (UE) y organizaciones a favor de los derechos humanos.

Maroni dio estos datos ayer en conferencia de prensa en Roma y explicó que en los próximos días el gobierno analizará los resultados obtenidos y preparará las intervenciones necesarias en estos campos. El ministro dijo que en tres meses se censaron 167 asentamientos en Milán, Nápoles y Roma, de los cuales tan sólo 43 estaban autorizados, mientras que los restantes eran ilegales.

Tras el ingreso de Rumania y otros países de Europa del Este a la UE, se registró un aumento de la población gitana en varios de los antiguos miembros del bloque continental.

Fue en Italia donde este incremento generó las voces más críticas, sobre todo después de la violación seguida de muerte de una mujer local por parte de un gitano rumano en 2007.

Aunque el caso se dio por cerrado tras el arresto y procesamiento del criminal, los ataques racistas contra gitanos llegaron a un punto extremo en abril y mayo de este año, cuando habitantes de Nápoles incendiaron varios asentamientos.

  • Incendios

    En ese entonces, el flamante gobierno de Berlusconi, asociado con la xenófoba Liga Norte, propuso nuevas medidas que, entre otras cuestiones polémicas, tipifican a la inmigración ilegal como delito. El paquete produjo un fuerte recelo en la Unión Europea e incluso fue criticado por el Vaticano, que habló de tintes racistas.

    En la conferencia de prensa, el ministro subrayó que muchos de los asentamientos que se apreciaban en las fotografías aéreas estaban vacíos cuando autoridades acudieron para realizar el censo y estimó que se trasladaron a otros países como España, donde las leyes migratorias son más permisivas.

    Además, aseguró que las medidas más inmediatas a partir de ahora serán las de desocupar los campos ilegales, encontrar una ubicación donde situar los que cumplan con unos servicios mínimos y llevar a cabo la escolarización de los menores. No obstante, precisó que la evacuación de los campos no se realizará como hasta ahora (con la expulsión de los gitanos por parte de la policía), sino que se llevará a cabo de forma paralela a la creación de nuevas estructuras para albergar a sus habitantes.
    Maroni añadió que se espera poder conseguir estos objetivos entre mayo y junio de 2009, y cumplir así con los tiempos previstos por el gobierno en la ordenanza de protección civil del pasado 31 de mayo, un texto que, según subrayó, «nunca fue modificado, ni siquiera tras la intervención de la Comisión Europea (CE)».

    El ministro explicó que entre las personas censadas hay muchas originarias de fuera de la Unión Europea (UE) y que en estos casos se analizará cada situación «persona por persona». Si estos ciudadanos no cuentan con el permiso de trabajo, «serán expulsados tras ser identificados», mientras que aquellas personas originarias de países de la UE que no cumplan con unos requisitos mínimos serán « alejadas». «La Comisión prohíbe la expulsión en el caso de ciudadanos comunitarios que no cumplen los requisitos de un renta mínima, pero nada quita que si uno no tiene derecho a estar (en Italia), no puede estar. Encontraremos formas de colaborar con sus países de origen para que haya un alejamiento», precisó Maroni.
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