Revelan cómo actuó guerrilla regional
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Muammar Kadhafi
A mediados de 1988 Zabalza viajó a Libia con otros compañeros para establecer contacto con el régimen de Kadhafi, para conseguir financiamiento para una radio partidaria. Con este tipo de aportes lograron, entre 1992 y 1994, «revertir el déficit de más de 100.000 dólares».
Mientras, en Nicaragua el FSLN los recibió y les consultó sobre las condiciones para una insurrección popular en la Argentina, a lo que los tupamaros respondieron tajantemente que no.
En ese momento, Enrique Gorriarán Merlo -dirigente histórico del argentino Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y partícipe del asesinato en Paraguay del ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza- preparaba en tierras sandinistas al Movimiento Todos por la Patria para el copamiento, en enero de 1989, del cuartel militar de La Tablada en la Argentina.
Tras ese fracasado asalto, que dejó 39 muertos, los tupamaros brindaron asilo a decenas de militantes argentinos llegados a Montevideo en busca de refugio, admitió Zabalza.
El 30 de noviembre de 1993 Zabalza ingresóa Ecuador por la frontera terrestre con Perú con una mochila conteniendo 30.000 dólares «proveniente de las arcas solidarias del MRTA», que finalmente giró a Uruguay desde Caracas. En Lima cultivó una entrañable amistad con Néstor Cerpa Cartolini, jefe del MRTA. En diciembre de 1996 Cerpa Cartolini comandó la toma de la embajada japonesa en Lima, «operación de la que Zabalza estuvo a punto de formar parte», según los testimonios recogidos por Leicht.
En agosto de 1994 se desencadenó en Montevideo un enfrentamiento -que dejó un muerto y varios heridos- entre policías y una multitud que pretendía impedir la extradición de cuatro ciudadanos vascos requeridos en Españapor crímenes de ETA.
Zabalza narra que los tupamaros tenían un ómnibus con 5.000 'miguelitos' (elementos punzantes para pinchar neumáticos) y bombas Molotov para actuar contra las fuerzas policiales, así como una banda de jóvenes radicales deseosos de entrar en acción, aunque finalmente desistieron.
«Para los tupamaros era un compromiso con quienes desde 1985 los habían apoyado en varios momentos difíciles», señala el libro en referencia al episodio, cuyo debate en el Congreso generó el pasado martes una pelea a golpe de puños entre legisladores.
Apodado «El Tambero», Zabalza, de 63 años, dice identificarse con «el Mayo francés, los Beatles, Vietnam y las guerrillas de América latina. Vida y muerte a fuego y pólvora». Como sobrevivientes «jamás nos arrepentiremos de haber empuñado fusiles para revolucionar el mundo», afirmó.




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