Riesgoso indicio de separatismo

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Jersulén - Con el desalojo del asentamiento judío de Amona en Cisjordania comenzó una operación para la evacuación de 24 de ellos a fin de impulsar el proceso de paz con los palestinos.

Amona es el «buque insignia» de otros 24 asentamientos ilegales levantados en Cisjordania desde 2001, cuando Ariel Sharon llegó al poder, y que el año pasado se comprometió con Estados Unidos a desalojar para impulsar el proceso de paz. El primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, rechazó todas las exhortaciones de los colonos y, en vísperas de una visita a Washington, se mantuvo firme en la decisión de desalojarlos.

Esta es la primera obligación de Israel en relación con la Hoja de Ruta, el plan de paz del Cuarteto -EE.UU., la Unión Europea, la ONU y Rusia- adoptado por la comunidad internacional.

• Objetivos

Los extremistas, conocidos como «los jóvenes de las colinas», vistos por unos como «la sal de la tierra» y por otros como «marginales y delincuentes», pertenecen a un incipiente movimiento separatista que reniega del Estado israelí y de sus leyes, y aspira a establecer un «Estado de Judea» en Cisjordania, el territorio de las bíblicas Judea y Samaria donde los palestinos aspiran a establecer el suyo.

Los habitantes de Amona afirman que el terreno de la colina que ocuparon para su asentamiento está en trance de ser adquirido a sus propietarios palestinos, pero la operación inmobiliaria no se concretó aún. Según una ley de la Autoridad Palestina (AP),
quien vende su tierra a israelíes está condenado a muerte.

En la remota antigüedad, Ofra y Shefar-Amona fueron ciudades de la Tierra Prometida donde residió la tribu de Benjamín, según el libro bíblico de Josué, lugarteniente del profeta Moisés.

• Base militar

El origen del asentamientoen la colina de Amona, de 904 metros de altura, fue una base militar establecida hace 25 años por el entonces comandante en Cisjordania ocupada, general Benjamín Ben Eliezer, actualmente diputado por el Partido Laborista. «Esta vez no caeremos en brazos de los soldados ni lloraremos con ellos», dijo uno de los radicales israelíes recordando escenas del traumático desalojo de miles de colonos de los 21 asentamientos judíos de Gaza, desmantelados en agosto pasado.

Entre los habitantes del lugar, situado al norte de la ciudad cisjordana de Ramallah, hay un alto número de profesionales universitarios, militares en la reserva y funcionarios públicos.

La mayoría son hijos de los colonos que hace treinta años, con el debido permiso del Poder Ejecutivo, levantaron el asentamiento de Ofra. El de Amona, a corta distancia, lleva diez años en la colina y hasta ahora la mayoría de sus habitantes había vivido en caravanas.

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