Río de Janeiro: policías y militares ocuparon favelas controladas por narcos
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En un megaoperativo, los uniformados tomaron el complejo de Manguinhos, uno de los más violentos.
Lo que seguirá será un "proceso meticuloso de búsqueda de drogas, de armas y la detención de criminales", explicó el coronel Federico Caldas, responsable de relaciones públicas de la Policía Militar (PM) de Rio.
En la también muy violenta favela de Jacarezinho, un gigantesco centro de consumo de crack, la Policía Civil intensificó su presencia, pero no hubo ocupación.
"La Policía Militar necesita de más tiempo para ocupar esta área. Lo que vamos a hacer es tener una presencia constante allí", dijo Fernando Veloso, subjefe de la Policía Civil, a la televisión Globo News. Cabral adelantó que una UPP será instalada en Jacarezinho en 2013.
Cuando aún no salía el sol, detrás de los imponentes blindados, los policías, vestidos de negro y fuertemente armados, patrullaron a pie la intrincada comunidad.
En la megaoperación participaron 170 fusileros navales, a cargo de los 13 blindados que apartaban los obstáculos colocados en las calles por los traficantes, y 1.300 oficiales de policía, de los cuales 800 entraron a las comunidades. Los restantes 500 se mantenían patrullando el perímetro, mientras otros equipos fueron enviados a otras favelas para buscar traficantes.
Helicópteros de la Marina y la policía sobrevolaron la zona. En la operación no hubo intercambio de disparos.
"Lo más importante es devolver un territorio a 70.000 personas sin disparar un arma de fuego y sin derramar una gota de sangre (...). Es una victoria importante para la sociedad, para la población, para el servicio público", celebró el secretario de Seguridad de Rio, José Mariano Beltrame.
En el balance oficial de la operación, las autoridades informaron del arresto de tres personas requeridas por la justicia y de la incautación de 10 kilos de pasta de cocaína y cuatro de cocaína, además de marihuana y armas de fuego.
En un primer balance, corregido, se informó del decomiso de 60 kilos de coca.
Algunos vecinos se asomaron a sus ventanas para ver a los policías subir por las calles de la favela, por primera vez en décadas. Otros rompieron en llanto al ser revisados por los uniformados.
"Creo que es muy bueno que llegue la paz a Jacarezinho", dijo a la AFP Paulo Cesar, de 35 años, en su camino a misa.
La ocupación es "maravillosa, gracias a Dios, pero no puedo hablar mucho", dijo cautelosa Maria Silvia.
"Todos los días son tranquilos aquí, sólo hay violencia cuando hay operativos (policiales). Nunca me asaltaron, nunca me pasó nada", observó en cambio Jorge Gonçálves, de 54 años, vecino de Jacarezinho.
Retenes de la policía fueron colocados en las entradas de estas favelas, ubicadas a menos de 10 km del centro de Rio y al borde de importantes vías de la ciudad.
El sábado, efectivos del BOPE mataron a cinco presuntos jefes del narcotráfico que se habían refugiado eb una barriada cercana.
Jacarezinho y Manguinhos, donde habitan unas 75.000 personas, están entre las favelas más peligrosas de Rio de Janeiro, donde el tráfico de drogas se hacía a plena luz del día y era común ver gente armada por las calles.
La operación de este domingo incluyó un equipo municipal de lucha contra el crack, que trasladó a centros especializados a unos 100 adictos.
Tras la ocupación de los complejos de Penha y Alemao, Manguinhos y Jacarezinho se convirtieron en el principal reducto de la banda de traficantes del Comando Vermelho (CV), que opera en varias barriadas de Rio.
Con las nuevas UPP, sumarán 30 las instaladas en favelas de Rio de Janeiro desde 2008. La última fue abierta hace menos de un mes en Rocinha, la mayor favela de Brasil, situada en el corazón de los barrios más ricos de la ciudad. Unos 6.770 policías están destacados en las UPP, cuyo número el gobierno espera elevar a 40 para 2014.



