Nairobi - Miles de detenidos, acusados de haber participado en el genocidio de Ruanda de 1994, cuando alrededor de un millón de personas fueron masacradas en tres meses, están siendo liberados para descongestionar las cárceles en las que viven en terribles condiciones de hacinamiento.
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Más de 20.000 de los encarcelados, que en los pasados tres meses fueron enviados por las autoridades a campamentos de «rehabilitación» antes de ser puestos en libertad condicional, volverán a sus casas en los próximos días, según fuentes oficiales ruandesas citadas por emisoras de radio en Nairobi.
El envío de los presos a los campamentos fue organizada en enero pasado por el presidente ruandés, Paul Kagame, que dio instrucciones a las autoridades judiciales de que liberaran a todos aquellos que corrían el riesgo de pasar en prisión más tiempo del que establece la ley, en total entre 30.000 y 40.000 prisioneros. En la actualidad, 115.000 personas se hacinan en las prisiones ruandesas en condiciones que, según Amnistía Internacional (AI), constituyen un «trato cruel, inhumano o degradante».
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