Saddam: desde niño destacó su violencia
-
Cuándo termina la tregua entre Irán y EEUU: qué se sabe hasta ahora
-
Cómo sigue Morante de la Puebla, el torero que fue corneado en el recto
En 1958, Saddam Hussein cometió su primer asesinato. A los 21 años, se vio implicado en la muerte de un rival de su tío, un primo que era el jefe del Partido Comunista de Tikrit, aunque no llegaron a aportarse pruebas suficientes para meter en la cárcel a Saddam o a Khairallah, aquello resultó suficiente para marcarlo como candidato a un papel secundario en el intento de asesinato del entonces principal dirigente de Irak, el general Abdul Karim Kassem, a cargo de los baazistas en 1959. A finales de los '60, cuando Saddam ya había estado en prisión y pasado por el exilio en Egipto, el partido Baaz (nacionalista y socialista) había llegado al poder y salió a la luz una nueva versión de Saddam.
•Golpe palaciego
El 22 de julio, Saddam invitó a todos los integrantes del Consejo de Mando de la Revolución y a otros dirigentes del partido a pasar por una reunión en Bagdad. Estaba fumando un puro cuando tomó asiento y uno de sus hombres de confianza anunció a los reunidos que se había descubierto una conspiración. Mashhadi, que había sufrido torturas durante su detención por seguidores de Saddam, fue sacado de detrás de unos cortinados para que confesara en público. El hombre empezó a dar nombres y, a medida que iba recitando una lista de todos aquellos supuestamente involucrados, los nominados eran conducidos fuera de la sala. En total fueron 66.
Saddam se levantó entonces de su asiento y se acercó a un atril, desde el que habló a sus oyentes de la conmoción que todo esto le había producido. Dejó caer unas lagrimitas cuando mencionó el nombre de unos de los conspiradores. Mientras aquel hombre proclamaba a grito pelado su inocencia, Saddam movió la mano hacia él en señal de despedida y gritó a su vez «¡Itla! ¡Itla!» («¡Fuera! ¡Fuera!»). El toque final, escalofriante, fue que Saddam había ordenado que se rodara lo ocurrido e hizo que se distribuyeran por todo el país cintas de video.
La pregunta que todo el mundo se hace es la de qué va a hacer este hombre cuando la moneda caiga finalmente al suelo y quede claro que este régimen está prácticamente acabado y que se encuentra entre la espada y la pared. Es esta pregunta la que tiene preocupados a los estrategas militares de Washington y Londres.




Dejá tu comentario