Saddam, una obsesión desde 1991
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El 12 de setiembre de 2002, Bush instruyó al secretario de Estado, Colin Powell, considerado un pragmático dentro del gobierno, para que solicite ante la ONU la aprobación de una nueva resolución que forzara el desarme inmediato de Irak.
•Desarme
Luego de dos meses de negociaciones, Washington obtuvo de los 15 miembros del Consejo de Seguridad la votación por unanimidad de la Resolución 1.441 que otorgaba a Irak la «última oportunidad» de desarmarse en forma pacífica bajo la amenaza de sufrir «graves consecuencias» si no lo hacía.
No obstante, los Estados Unidos continuaron aumentando su poder militar en la región del Golfo.
Desplazar a Hussein del poder representa para la Casa Blanca la llave que le abriría el camino para la estabilización y la democratización de Oriente Medio, en tanto que lograr la cabeza del líder iraquí como emblema de la lucha antiterrorista aparece como un premio consuelo tras el rotundo fracaso en la búsqueda de Osama bin Laden.
Los Estados Unidos juzgaron poco relevantes los progresos de la misión de inspección en Irak, consideraron como «mentirosas» las concesiones que hizo Bagdad y aseguraron que Saddam Hussein mantiene lazos con la red terrorista Al-Qaeda, aunque jamás aportaron pruebas convincentes al respecto. Bush aseguró que en abril de 1993 Saddam Hussein intentó matar a su padre durante una visita del entonces presidente estadounidense a Kuwait.


