19 de noviembre 2010 - 21:06

Se agrava el caos en Haití por epidemia de cólera

El balance de muertos por la epidemia de cólera en Haití subió a 1.186.
El balance de muertos por la epidemia de cólera en Haití subió a 1.186.
La respuesta internacional encabezada por Naciones Unidas a la mortal epidemia del cólera en Haití es "insuficiente" y carece de fondos, dijeron el viernes grupos de ayuda entre los que se encuentra la agencia humanitaria de la ONU.

Mientras la cifra de muertos de la epidemia, que deja decenas de fallecidos cada día, sobrepasó los 1.180, la gran operación humanitaria en Haití parecía perder la batalla contra la más reciente catástrofe que asedia a la empobrecida nación caribeña tras un devastador terremoto en enero.

La creciente epidemia aumenta la miseria de la traumatizada población haitiana mientras el Gobierno se prepara para realizar elecciones nacionales el 28 de noviembre en un difícil ambiente, con protestas en contra de la ONU esta semana.

El Gobierno no ha tomado medidas para postergar los comicios, que escogerán un nuevo presidente, diputados y senadores.

"Pese a la gran presencia de organizaciones internacionales en Haití, la respuesta al cólera hasta la fecha ha sido insuficiente en cumplir las necesidades de la población", dijo en un comunicado Médicos Sin Fronteras (MSF).

"No queda tiempo para reuniones y debates, el momento de actuar es ahora", dijo el jefe de la misión de MSF en Haití, Stefano Zannini, convocando a todos los grupos y agencias a aumentar urgentemente sus actividades para combatir el brote de cólera.

En poco más de un mes, la epidemia de cólera se extendió a ocho de las 10 provincias del país y unas 20.000 personas fueron tratadas en hospitales por la enfermedad diarreica, que puede matar en horas a causa de la deshidratación si no es combatida con rapidez.

La campaña contra el cólera se vio entorpecida por los reportes -negados hasta el momento por la misión de la ONU en Haití (MINUSTAH)- de que las fuerzas de paz nepalíes del organismo llevaron la enfermedad al país, donde no se registraban casos desde hacía 100 años.

Los temores y la ira de los residentes por la epidemia desataron violentos ataques y protestas contra los soldados de paz desplegados en el país para ayudar a los haitianos.

El viernes, estudiantes que cantaban eslóganes anti Naciones Unidas establecieron barricadas con neumáticos y piedras cerca de la Facultad de Etnología de la Universidad de Haití en Puerto Príncipe. La policía disparó al aire para dispersarlos.

Al menos dos personas murieron y decenas resultaron heridos en choques esta semana entre las tropas de la ONU y manifestantes que protestaban en la ciudad norteña de Cap-Haitien.

La violencia, por la cual la ONU responsabilizó a agitadores políticos, interrumpió los suministros y el tratamiento en el norte, que está experimentando un rebrote de la epidemia de cólera.

Imogen Wall, una portavoz de la agencia para asuntos humanitarios (OCHA por su sigla en inglés), dijo que los esfuerzos contra el cólera hasta ahora habían recibido sólo una pequeña parte -5 millones de dólares- de los 164 millones que la ONU pidió una semana atrás para luchar contra la epidemia.

"La respuesta es completamente insuficiente y en esta situación en la que estamos contrarreloj necesitamos ayuda con urgencia si vamos a salvar vidas", dijo Wall.

"No tenemos lo necesario para hacerlo (...) El cólera es una carrera contra el tiempo. Si podemos llegar a la gente, y si tenemos lo que necesitamos, entonces podríamos salvar vidas", añadió, y agregó que las organizaciones de ayuda estaban lidiando con dos emergencias.

La vecina de Haití, República Dominicana, se encuentra en alerta después de reportar varios casos de cólera en su territorio. Sus mejores condiciones sanitarias llevarán a que sufra un impacto mucho menor que en Haití, dijo la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Florida ha reportado un caso confirmado, un residente que había visitado a su familia en Haití. Funcionarios estadounidenses señalan que la posibilidad de un brote en el país es mínima por las buenas condiciones sanitarias.

Un terremoto devastó la capital de Haití en enero, dejando más de 250.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar que viven en campamentos de tiendas y lonas en condiciones insalubres.

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