24 de noviembre 2012 - 13:44

Se agrava la crisis institucional en Egipto

Mohamed Mursi.
Mohamed Mursi.
El Consejo Supremo de Justicia de Egipto calificó de "agresión sin precedentes contra la independencia del Poder Judicial" la decisión del presidente del país, Mohamed Mursi, de ubicarse por encima de la ley, mientras las fuerzas opositoras acampa en protesta en la mítica plaza Tahir enfrentando la represión policial.

En un comunicado difundido por la agencia oficial Mena, tras una reunión de urgencia, este órgano judicial exhortó al mandatario a "apartarse de todo lo que afecte al Poder Judicial y sus prerrogativas".

"El Consejo Supremo de Justicia es el encargado de todos los asuntos de la justicia y los jueces, por lo que lamenta el anuncio de esa declaración constitucional" que exime al presidente del país de esta norma, agregó el texto divulgado también por las agencias Efe y Europa Press.

Mursi promulgó el jueves un acta constitucional en la que ordenó que todas sus decisiones sean "inapelables y definitivas", y se arrogó el poder para tomar "cualquier decisión necesaria para proteger la revolución" de 2011, en la que fue derrocado Hosni Mubarak.

Por tal razón, los partidos laicos y liberales, así como los movimientos revolucionarios, aseguraron que no abandonarán la plaza Tahrir hasta conseguir que Mursi revoque su decisión de blindar sus poderes ante la Justicia.

El anuncio fue realizado en un comunicado firmado por quince formaciones, entre ellas el Partido de la Constitución encabezado por el premio nobel de la paz Mohamed el Baradei; la Corriente Popular Egipcia, liderada por el ex candidato presidencial Hamdin Sabahi; el Movimiento juvenil 6 de Abril; y el Partido Socialdemócrata.

"Estas fuerzas comenzaron una acampada en la plaza Tahrir hasta que caiga la declaración constitucional, que debe ser rechazada por todo revolucionario patriótico y noble que tema por su país y su libertad, que fue lograda por los mártires con su sangre", subraya la nota.

Asimismo, califican la medida como "fascista y dictatorial" porque otorga a un presidente "poderes divinos sin precedentes en la historia de Egipto, sin el control de ningún órgano, lo que lo convierte en un nuevo faraón con prerrogativas ejecutivas, legislativas y también sobre el Poder Judicial".

En este sentido dejaron claro que la sangre derramada desde la Revolución del 25 de Enero "no permitirá la vuelta de un nuevo faraón que esté sobre la ley y el Estado en defensa de los estrechos intereses de un grupo", en alusión a los islamistas Hermanos Musulmanes.

Mientras tanto, la policía disparaba gases contra opositores que se habían instalado en una treintena de carpas en la Plaza Tahir para protestar por las nuevas prerrogativas de Mursi.

No obstante, después de los gases grupos de manifestantes que se habían disperado refugiándose en calles adyacentes regresaron a la plaza para instalarse allí "por tiempo indefinido".

"Egipto ingresa en una nueva revolución ya que nuestra intención no era reemplazar a un dictador por otro dictador", declaró un manifestante en referencia al alzamiento que derrocó a Hosni Mubarak en febrero de 2011, según la agencia de noticias EFE.

En esa misma línea, los partidos políticos opositores rechazaron en su comunicado las amenazas lanzadas por el Ministerio del Interior de disolver la manifestación y advirtieron que "una nueva masacre hará entrar el país en un oscuro túnel, de la que Mursi será responsable".

Y convocaron a todas las partes de la sociedad a unirse a la acampada y a participar en concentraciones el próximo martes bajo el lema "Protejamos la revolución".

Como respuesta a esta convocatoria, Hermanos Musulmanes convocó a una contramanifestación de apoyo a Mursi para el mismo día en la que esperan, según se afirma a través de un comunicado, reunir a "un millón de personas" en la céntrica plaza cairota de Abdin.

La decisión de Mursi causó particular inquietud de Estados Unidos y Europa, donde se la considera como un refuerzo de sus ya amplios poderes y contraria a la democratización del país, el más poblado del mundo árabe.

La portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Victoria Nuland, dijo en un comunicado que "las aspiraciones de la revolución (de 2011) era garantizar que el poder no estuviera concentrado en manos de una sola persona o de una institución".

Por su lado, la Unión Europea pidió al presidente egipcio que respete el "proceso democrático" y señaló que las decisiones tomadas no iban en la "buena dirección", según un comunicado oficial.

El viernes, miles de personas se habían congregado en la Plaza Tahir al grito "Mursi dictador" y en ciudades del interior algunos manifestantes, incluso, llegaron a incendiar locales de los Hermanos Musulmanes.

Por tal razón, ayer mismo Mursi prometió que el país continuaría en la "vía de la libertad y la democracia". Para sus partidarios, el refuerzo de sus poderes permitirá acelerar las reformas en este sentido.

Estas disposiciones deben supuestamente durar hasta la adopción de una nueva Constitución, un proceso que está atorado y que podría demorar varios meses.

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