Se agrava la crisis política y siguen las protestas en Túnez

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Túnez vivió este jueves una nueva jornada de protestas y enfrentamientos tras el asesinato de un líder de la oposición, el mismo día en el que los islamistas en el poder rechazaron la propuesta de un nuevo gobierno apolítico y el principal sindicato del país anunció una huelga general para el viernes.

La confusión sobre la posible formación de un nuevo gobierno fue desencadenada por los islamistas del partido Ennahda, en el poder, que rechazaron el anuncio del primer ministro Hamadi Jebali, que sin embargo es el número dos de la formación.

"El presidente no recibió la renuncia del primer ministro ni los detalles de un gabinete de tecnócratas anunciado por el primer ministro", anunció este jueves un portavoz de la presidencia, Adnene Manser.

"Cualquier cambio de poder tiene que pasar por el marco legal representado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC)", recordó.

El anuncio del miércoles del primer ministro de que iba a formar un nuevo gobierno apolítico había sido recibido positivamente por la sociedad civil y la oposición como una manera de frenar la crisis desencadenada por el asesinato del líder de la oposición, Chokri Belaid.

La jornada del jueves estuvo marcada por nuevos enfrentamientos entre centenares de manifestantes y policías en las ciudades de Túnez, Gafsa (centro), Siliana (noreste) y Sfax (este). Los enfrentamientos fueron sin embargo menos graves que los del miércoles, cuando un policía murió en Túnez en los disturbios que implicaron a 4.000 personas.

La tensión sigue siendo palpable antes del funeral el viernes del líder de la oposición Chokri Belaid en el sur de la capital. El potente sindicato UGTT, con más de 500.000 miembros, hizo un llamamiento a la huelga general.

La última huelga general en Túnez, el 14 de enero de 2011, fue una de las causantes de la caída del régimen de Zine El Abidin Ben Alí, que huyo ese día hacia Arabia Saudita.

La huelga del viernes llega además en un contexto económico y social muy difícil en el país, con constantes manifestaciones, reprimidas por la policía, para protestar contra el desempleo y la miseria, dos de los problemas que desencadenaron la revolución de 2011.

La presidencia y el ministerio del Interior pidieron a los tunecinos que se manifiesten en clama el viernes.

Temiendo nuevos enfrentamientos, La Liga Tunecina de Derechos Humanos (LTDH) pidió este jueves a las autoridades que protejan a las líderes políticos baje amenaza. El sindicato UGTT anunció por otra parte que su secretario general, Hucine Abasi, recibió una amenaza de muerte anónima por teléfono.

Túnez vivió otra jornada de protestas, enfrentamientos y huelgas. Abogados y magistrados iniciaron una huelga para protestar contra el asesinato de Belaid, un abogado defensor de los derechos humanos, mientras en el centro de la capital, la policía dispersó con gases lacrimógenos otra manifestación de protesta.

Una parte de la oposición, así como la familia del Belaid atribuyen a Ennahda la responsabilidad de su asesinato. Este jueves no se informó de ningún avance en la investigación sobre ese hecho, sin precedentes desde la revolución de 2011.

Ennahda rechazó esas acusaciones.

Algunos opositores piden también la disolución de la Asamblea Nacional Constituyente, formada hace 15 meses pero que no consigue redactar una constitución por falta de acuerdo de dos tercios de sus diputados.

Dentro de la ANC, en que Ennahda tiene 80 de los 217 escaños, los islamistas están aliados con dos partidos de centro-izquierda, incluyendo el Congreso por la República del presidente Moncef Marzuki.

La violencia y los enfrentamientos en Túnez han sido recurrentes en los últimos meses por la frustración de la población ante la falta de cambios desde la revuelta de 2011 pero también por la aparición de pequeños grupos de islamistas radicales.

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