El paro de los controladores aéreos ya fue levantado, pero los aeropuertos de ese país seguían
pugnando ayer por normalizar los numerosos vuelos cancelados el fin de semana.
Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente Luiz Inácio Lula da Silva abrió ayer una serie de reuniones con la promesa de solucionar la crisis de la aviación brasileña y criticó a los controladores aéreos que emprendieron el viernes una huelga que llevó al cierre de los aeropuertos, provocando retrasos que todavía no habían sido totalmente subsanados.
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Lula consideró «muy grave» la paralización y calificó como «irresponsable» el haber afectado un servicio «esencial y delicado», dejando a unos 18 mil pasajeros en espera de la solución del conflicto en 67 aeropuertos.
La paralización terminó en la mañana del sábado luego de que Lula aceptara todas las reivindicaciones de los controladores en una negociación intermediada por el ministro de Planificación, Paulo Bernardo. Entre otras cosas, el gremio exige aumentos salariales, una modernización de los obsoletos equipos, la desmilitarización del sector y una menor carga laboral, acorde con las normas internacionales.
Después de los encuentros que mantuvo con el comandante de la Aeronáutica, Saito Juniti, y el ministro de Defensa, Waldir Pires, Lula anunció ayer «una solución definitiva» para los problemas que se arrastran por más de seis meses, desde que en setiembre el accidente de un avión de la aerolínea Gol resultó en la muerte de sus 154 ocupantes. La propuesta oficial prevé, entre otros puntos, que las torres de control de aeropuertos civiles salgan de la órbita de la fuerza aérea brasileña, tal como lo exigían los huelguistas.
El conflicto también tiene costo político para el mandatario, ya que Fuerza Sindical, una de las más poderosas centrales de trabajadores, exigió ayer la renuncia de Pires. «La situación del ministro se hizo insostenible, el caos aéreo causó daños irreparables a millares de brasileños y perjudicó la imagen del país en el exterior», dijo un comunicado firmado por el presidente de la entidad, Paulo Pereira da Silva.
Diferendo
Como telón de fondo del conflicto está un diferendo entre civiles y militares por el control aeronáutico, actualmente en manos de la fuerza aérea. Ayer, los militares hicieron notar su descontento con el gobierno por su política aeronáutica y el presupuesto de la marina. El sábado después de la huelga, Lula prohibió que los responsables de la medida, que están bajo jurisdicción de la fuerza aérea brasileña, fueran detenidos, como lo había ordenado el comandante de esa arma, brigadier Juniti Saito. Si bien Lula criticó a los responsables de las torres de control de aeropuertos por los inconvenientes causados a los pasajeros, previamente había decidido que el control del los aeropuertos civiles salga de la órbita militar. Con lo cual accedió al pedido de los huelguistas.
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