15 de abril 2008 - 00:00

Se endurece Zapatero con la inmigración

José Luis R. Zapatero
José Luis R. Zapatero
Madrid (ANSA, AFP, EFE) - El nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, que ha defendido que todos los inmigrantes que lleguen a España deben tener contrato de trabajo, «endurece el discurso del gobierno» en esa materia, escribió ayer el diario «El País».

Las declaraciones de Corbacho, sin embargo, «no implican, de momento, un cambio en la política desarrollada por el Ejecutivo durante la pasada Legislatura», agregó el periódico, cercano al gobierno socialista. Pero suponen, sostuvo el diario, «un giro de 180 grados respecto del discurso de su antecesor, Jesús Caldera, quien solía incidir en el aspecto solidario de las decisiones del gabinete sobre los extranjeros».

«En este país, todos los inmigrantes que sean necesarios y uno más. Pero todos con contrato de trabajo. Eso debe ser incuestionable», afirma ahora Corbacho, añadiendo que «si antes había diez personas con derecho a una beca de comedor, y ahora hay veinte personas que la quieren, no hay que dársela a los diez últimos que han llegado. Habrá que aumentar las becas del comedor hasta veinte».

  • Capacitados

  • A su juicio, la izquierda «no debe renunciar a gestionar y ordenar la inmigración. Se ha percibido -afirma en una entrevista publicada ayer en 'El Periódico de Catalunya'- en muchos momentos que los únicos capacitados para gestionar la inmigración eran los partidos conservadores».

    El ministro saliente, Jesús Caldera, afirmó después de traspasar su cartera a Corbacho que éste seguirá aplicando el modelo actual de inmigración, aunque «por la desaceleración económica es lógico que haya menos espacio para la contratación en origen. Los inmigrantes seguirán siendo necesarios, aunque quizá en menor medida».

    Por ello el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció incentivos -capitalización de prestaciones por desempleo y concesión de microcréditos- al retorno de los inmigrantes que se queden sin trabajo a sus países de origen.

    Con Caldera como ministro de Trabajo, el gobierno llevó a cabo en 2005 una regularización extraordinaria que legalizó a 700.000 inmigrantes ilegales que tenían un contrato de trabajo.

    Caldera opinó que Corbacho es «una persona muy adecuada para gestionar el fenómeno en estos momentos», ya que procede de un ayuntamiento con muchos inmigrantes (era alcalde de L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, con 250.000 habitantes; 20 por ciento, de extranjeros).

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