Se entregó el hombre clave en el escándalo de Enron
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Fastow promediaba los treinta cuando creó y dirigió sociedades para la quebrada operadora de energía, que le redituaron a él más de u$s 30 millones y taparon pérdidas por u$s 1.000 millones, según se alega en un informe preparado para el directorio de la compañía.
Fastow enfrenta hasta veinte años de prisión si es condenado por lavado de dinero, diez años por infringir las leyes sobre valores y cinco años por cada uno de los casos de fraude.
Enron se presentó en convocatoria de acreedores el 2 de diciembre, luego de modificar su declaración de ganancias por más de 586 millones de dólares. El escándalo afectó a toda la economía estadounidense y dio lugar a una sucesión de casos de fraude empresarial, que involucraron a altísimos funcionarios de la Casa Blanca por su vinculación personal con varios ejecutivos. De hecho, el fundador de Enron, Keneth Lay, era íntimo amigo del presidente George W. Bush y su principal aportante de campaña.
Fastow fue implicado por Michael Kopper, ex ejecutivo de Enron que se declaró culpable de fraude en agosto pasado. Entre las propiedades de Fastow hay una mansión casi terminada en el elegante distrito de River Oaks, en Houston. La residencia de 780 metros cuadrados con cuatro dormitorios y seis hogares está a la venta por u$s 4,2 millones, informó «The Houston Chronicle».
Fastow obtuvo una licenciatura en chino y en economía en la Universidad Tufts en 1983. Allí conoció a la que sería su esposa, Lea Weingarten, de Houston, cuya familia poseía una cadena de 87 locales de comida y una firma local de bienes raíces. Tras una importante trayectoria como ejecutivo, y luego de graduarse en un master en empresas, Fastow entró en Enron Capital en 1990, y trabó amistad con Skilling, quien se había pasado poco antes desde la consultora McKinsey & Co. En 1996 fue nombrado jefe del grupo de venta minorista de energía en Enron y encabezó la campaña de la empresa por avanzar en los recién desregulados mercados de energía.
En una demanda civil previa, la SEC alegó que Kopper, Fastow y otros «usaron complejas estructuras, testaferros, pagos ocultos y préstamos secretos» para crear la apariencia de que tres sociedades que controlaban eran independientes de Enron. El engaño le permitió a Enron sacar esas sociedades de su balance y mejorar sus resultados financieros, para que se vieran más atractivos para los analistas de títulos y las firmas calificadoras de créditos, dijo la SEC en su demanda.



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