París - La división en Europa se profundiza ante el conflicto de EE.UU. con Irak: Francia se declaró «turbada y entristecida» por la acusación «no digna de un país amigo» lanzada por Londres contra Jacques Chirac.
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El vocero del Ministerio del Exterior, Bernard Valero, respondió a las afirmaciones del premier británico Tony Blair, quien el martes en la Cámara de los Comunes británica definió como «irrazonable» la línea «antiguerra» adoptada por Chirac y le endilgó a Francia la responsabilidad por el fracaso de los esfuerzos diplomáticos. «Nosotros comprendemos la presión interna que se está ejerciendo sobre el gobierno británico, pero esas afirmaciones no son dignas de un país amigo y de un socio europeo. La presentación de los hechos no se compadece con la realidad y no engaña a nadie», afirmó Valero.
El canciller Dominique de Villepin llamó por teléfono a su colega británico, Jack Straw, para expresarle personalmente la «turbación y la tristeza» por las acusaciones «de miembros del gobierno británico durante el reciente debate en la Cámara de los Comunes», precisó el portavoz.
Desde Berlín, el jefe de gobierno alemán, Gerhard Schröder, rechazó las acusaciones contra Alemania y Francia de haber dividido Europa por la crisis iraquí. «No es nuestra política la que no obtuvo mayoría en el Consejo de Seguridad de la ONU», enfatizó Schröder al hablar ante la Cámara baja y dijo estar dispuesto a comprometerse para superar las diferencias surgidas en la UE.
Para Schröder es necesario «comprender» la posición en favor de Estados Unidos de los países del este europeo candidatos a integrar la UE, pues no tienen la misma «conciencia de su soberanía» que los países occidentales.
En vísperas de la cumbre de los 15 jefes de gobierno y estado en Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, dijo ayer que no se «ilusiona» de que se logre «la unidad desde mañana», pero agregó: «Espero un análisis profundo y que se comience a pensar en el futuro». «Debemos meternos en la cabeza que Europa no es sólo un mercado y que no debemos poner la suerte de la economía en manos de Europa y las de la seguridad en manos de Estados Unidos: estamos en el mismo barco y tenemos que avanzar juntos. Debemos comprender que si no estamos juntos no tenemos voz», insistió.
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