Se vicia el juicio que desvela a Lula
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El ex funcionario, que insistió en su inocencia, consideró que «si eso es verdad, no se puede garantizar un juicio dentro de lo que dicen la Constitución y las leyes», por lo que exigió que el STF se pronuncie oficialmente sobre el asunto. Aclaró, además, que debido a la «dictadura de la prensa», que en su opinión lo condenó de antemano, tiene «serios temores» por su futuro.
Aunque no hubo ningún pronunciamiento oficial del tribunal, al menos dos magistrados rechazaron con indignación las declaraciones atribuidas a Lewandowski.
El juez Carlos Ayres Britto dijo a periodistas que «todavía no ha nacido» quien le pueda poner «un puñal en el cuello» y garantizó que «en ningún momento» se sintió «acorralado» por la prensa. En la misma línea, el magistrado Gilmar Mendes aseguró que «dos de las características más fuertes del Supremo son su tradición republicana y el no ceder a presiones de ningún tipo». Según la acusación formulada por la Procuraduría General, Dirceu actuaba como el «jefe incontestable de una organización criminal» que se valió de su poder en el gobierno para tejer una complicada red de recaudación de dinero, obtenido en forma ilegal en empresas públicas y privadas.
Con ese dinero, la Procuraduría sostiene que el PT financió los sobornos que supuestamente pagó a decenas de legisladores entre 2003 y 2005, que le valieron construir la mayoría parlamentaria que las urnas no le habían dado al gobierno de Lula da Silva.
Ante este panorama, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso criticó ayer al mandatario por desentenderse de los ex ministros de su gobierno procesados por el « mensalao».
«La organización estaba incrustada en el gobierno», señaló Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal fuerza opositora.
Lula da Silva había dicho el miércoles que la causa contra ex miembros de su entorno íntimo no impactaron en su gobierno y recordó haber sido reelecto, en octubre de 2006, con 61% de los votos.
Con todo, la decisión del STF de procesar a los 40 políticos fue considerada por el gobierno como una «derrota», aseguró la prensa, y generó en el oficialismo temor por los efectos de la nueva divulgación del escándalo que hace dos años tuvo al presidente al borde del juicio político.


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