20 de septiembre 2004 - 00:00

Serio: avance de los neonazis en Alemania

Berlín (ANSA, EFE) - Los dos partidos mayoritarios de Alemania, SPD ( socialdemócratas) y CDU (conservadores), sufrieron ayer una severa pérdida de electores en los comicios regionales de Brandeburgo y Sajonia, en el este del país, en favor de los poscomunistas y los neonazis.

El ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD), que el gobierno trató de prohibir sin éxito hace un año y que no estaba representado en el Parlamento regional desde 1968, logró en Sajonia casi tantos votos como el SPD, 9,3% frente a 9,8% de la formación de Schröder. En Brandeburgo, la también neonazi Unión Popular Alemana (DVU) se convirtió en el primer partido de extrema derecha que logra un segundo mandato, al conseguir 6,2% de los votos.

En Sajonia, la CDU, que gobernaba con mayoría propia con Georg Milbradt, cayó de 56,9% obtenido hace cinco años a 42,9%. Milbradt ahora requiere el apoyo de los liberales, que obtuvieron 5,9% de los sufragios. El ex comunista PDS alcanzó en el distrito 23,4 por ciento.

En Brandeburgo, lo dos partidos de la «gran coalición» de gobierno SPD (del jefe regional Matthias Platzeck) y CDU (del vice Joer Schönbohm) lograron 32,6% y 19,6%, respectivamente. En ambos casos, siete puntos menos que en 1999.

A pesar de la fuerte caída, ambas fuerzas podrán continuar con el gobierno de coalición.

Los poscomunistas del PDS se convirtieron en el segundo partido de Brandeburgo y pasaron de 23,3% a 28,3%. Con un padrón de 5,6 millones de personas, alrededor de un tercio de los votantes del land de la ex Alemania Oriental se pronunció en contra de la reforma laboral del canciller Schröder, interpretaron los analistas.

• Epicentro

Brandeburgo es el epicentro de las manifestaciones contra la reforma de flexibilización laboral conocidas como «Hartz IV», que han comenzado hace algunos meses y que se realizan todos los lunes.

El PDS de Brandeburgo es encabezado por la bella
Dagmar Enkelmann (48 años), ex Mis Bundestag, que ya fue tentada por el premier socialdemócrata Platzeck para conformar una coalición, aunque la invitación fue rechazada.

El avance neonazi encendió la chispa en la política regional. Representantes de partidos parlamentarios se negaron a participar en las mesas redondas poselectorales con miembros de esos partidos, y hubo incidentes entre éstos y los periodistas.

El presidente del Consejo de los Judíos en Alemania,
Paul Spiegel, apeló a los políticos a no subestimar el peligro que supone la ultraderecha.

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