4 de diciembre 2011 - 10:38

"Si no se realizan sacrificios Italia será insolvente"

El primer ministro italiano, Mario Monti.
El primer ministro italiano, Mario Monti.
El primer ministro italiano, Mario Monti, alertó que "estamos frente a una alternativa entre la situación actual, con los sacrificios requeridos, y un Estado insolvente, de un euro destruido tal vez por infamia de Italia".

El jefe del gobierno italiano pisó el acelerador antes de una semana crucial para la zona euro, anunciando medidas de reactivación económica para "salvar a Italia" de la crisis de la deuda.

Monti insistió en el carácter urgente de la situación y recordó que hace menos de tres semanas recibió la misión de "ayudar a salvar a Italia" de una crisis muy grave que "corre el riesgo de poner en peligro lo que han realizado en 60 años de sacrificios al menos cuatro generaciones de italianos".

Conscientes de la dureza de las medidas impuestas a los italianos, el exprofesor de economía consideró como un "deber renunciar a sus salarios de presidente de Consejo y ministro de Economía y Finanzas" y la ministra de Asuntos Sociales, Elsa Fornero, se echó a llorar durante el anuncio de los "sacrificios".

El decreto ley adoptado el domingo contiene medidas de ajuste por 20.000 millones de euros, incluido un endurecimiento del sistema de jubilación, pero también 10.000 millones de euros en inversiones para impulsar el crecimiento.

Rodeado de sus principales ministros, el excomisario europeo se comprometió a "controlar duramente el déficit y la deuda" para que Italia deje de ser "considerada como una fuente" de crisis e inquietud para Europa.

"Juntos lo conseguiremos", aseguró Monti, que dijo querer "transmitir un mensaje de grave preocupación pero también de gran esperanza".

Monti tuvo que pedir a los italianos que se aprieten el cinturón para conseguir el equilibrio presupuestario en 2013 ya que los planes de austeridad de 60.000 millones de euros adoptados en julio y en diciembre no bastarán para alcanzar esa meta ante la contracción de la economía italiana.

El viceministro de Economía, Vittorio Grilli, anunció que el gobierno estima que Italia entrará en recesión en 2012 con una contracción de su Producto Interior Bruto (PIB) de 0,4% o 0,5%.

Monti precisó que no pedía a los italianos que hiciesen sacrificios "porque Europa nos lo pide" y que no se sentía sometido a la presión de la pareja franco-alemana.

La reforma de las jubilaciones prevé aumentar el número de años de cotización, fijado actualmente en 40 años, calcular las pensiones en función de toda la carrera y no de los últimos salarios percibidos y acelerar el aumento de la edad de jubilación para las mujeres.

La cura de austeridad contiene también recortes en el gasto público, un aumento de los impuestos sobre la propiedad inmobiliaria, un nuevo gravamen sobre los productos de lujo (coches, yates y aviones privados) y medidas contra la evasión fiscal.
Estas medidas son "socialmente insoportables" y constituyen "un golpe muy duro para los jubilados", denunció Susanna Camusso, jefa de la Cgil, principal sindicato italiano, que fue recibida por Monti al igual que los demás líderes sindicales y dirigentes políticos antes del Consejo de Ministros.

Las medidas serán sometidas el lunes a las dos cámaras del parlamento que deberían aprobarlas antes de Navidad.

Según Monti, sin este plan de austeridad, Italia se expone a ser "insolvente", poniendo en peligro al euro.

La situación es urgente dada la desconfianza de los mercados que disparó el tipo de interés exigido para prestar dinero a niveles considerados insostenibles para un país con una deuda colosal (120% de su PIB).

En el plano político, sólo la Liga Norte, el partido populista de Umberto Bossi, anunció una oposición frontal a las medidas gubernamentales.

La jefa de la patronal Emma Marcegaglia las calificó en cambio de "indispensables", pese a lamentar el aumento de la presión fiscal.

En el frente de la reactivación del crecimiento, el plan del gobierno prevé reducir las cargas sociales a las empresas que contraten sobre todo a jóvenes y a mujeres, y medidas para, por ejemplo, garantizar préstamos para las pequeñas y medianas empresas. La reforma del mercado laboral se hará, en cambio, en una segunda fase.

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