La del domingo fue la represión más feroz desde Tiananmen.
El gobierno chino decretó un toque de queda en la región occidental de Xinjiang, dos días después de la muerte de 156 personas en la peor ola de violencia étnica en esa zona en varias décadas, informó la prensa estatal.
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La agencia de noticias oficial Xinhua dijo que el toque de queda regirá en toda la región para "evitar más caos", según dijo Wang Lequan, el dirigente del Partido Comunista que tiene a su cargo el gobierno local.
Xinhua dijo que Wang también pidió el fin de los enfrentamientos entre grupos étnicos.
La tensión continua en la capital de Xinjiang, Urumqi, con protestas en varias partes de la ciudad y grupos de chinos de etnia han y uigures que se desafían e insultan ante la mirada de la policía. En algunos casos la fuerzas de seguridad reprimieron las manifestaciones con violencia.
Al menos 156 personas murieron y 828 resultaron heridas en las últimas horas en enfrentamientos entre los han, minoritarios en la región pero predominantes en Urumqi, y chinos de la etnia musulmana uigur, según cifras oficiales.
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