Sorpresiva visita de la canciller alemana Angela Merkel a Afganistán
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Seis aviones Tornado alemanes están también en misión de reconocimiento en este país.
El 12 de octubre, los diputados alemanes aprobaron de manera masiva el apoyo del ejército alemán y el despliegue de esos efectivos militares hasta octubre de 2008.
La medida, sin embargo, no cuenta con el apoyo de la opinión pública alemana, que ya no cree en el éxito de esta operación militar internacional frente a la insurrección talibán cada vez más sangrienta.
Solamente 29% de los alemanes son favorables a la participación militar en la ISAF en Afganistán, según un sondeo del Instituto Allensbach publicado a mediados de octubre.
El mandato votado por el Bundestag (parlamento), prevé un máximo de 3.500 efectivos alemanes en suelo afgano.
A pesar de los llamamientos de la OTAN a Alemania para aumentar su presencia, Berlín ha rechazado hasta ahora que sus soldados se desplieguen como instructores en el sur de Afganistán, donde se concentra gran parte de la lucha contra los talibanes.
Alemania también aporta 200 soldados de élite a la operación antiterrorista "Enduring freedom" ("Libertad duradera"), bajo dirección estadounidense en Afganistán.
Pero esta participación suscita hostilidad en la oposición y una parte de los socialdemócratas, aliados de los conservadores en la coalición gubernamental, y debería ser debatida este mes en el Bundestag.
Afganistán se ha convertido en la mayor preocupación internacional de la clase política alemana debido a la creciente influencia de los talibanes y el agravamiento de la violencia.
Las fuerzas internacionales luchan contra los talibanes desde que perdieron el poder a finales de 2001, tras la operación "Libertad duradera" en su contra ante su apoyo a Al Qaida.
Después de la caída del régimen ultraintegrista talibán, un gobierno demócratico presidido por Karzai pasó a desempeñar el poder en Kabul, apoyado por unos 55.000 soldados de la OTAN y de la coalición.
El gobierno del presidente afgano se enfrenta a muchas dificultades, debido a la inestabilidad, una lenta reconstrucción y los miles de muertos causados por la insurrección talibán.



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