El ministro de Exterior británico, Jack Straw, declaró hoy que nada garantiza que su país "hubiera estado seguro", es decir, a salvo de atentados, "si se negaba a participar en la guerra contra Irak".
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"¿Hubiéramos estado más seguros sino invadíamos Irak? Nadie puede decir con seguridad lo que hubiera pasado, pero creo que nosotros fuimos un blanco de ataque, como otros países del mundo, por grupos extremistas que existían mucho antes que la guerra de Irak", dijo el canciller.
En una entrevista con la radio 4 de la BBC, Straw admitió también que la percepción de algunos musulmanes del país sobre la política Exterior de Gran Bretaña "fue utilizada como herramienta para reclutar a terroristas para organizaciones extremistas".
Al preguntársele por una carta publicada el domingo pasado en el periódico The Observer, según la cual un funcionario del Foreign Office había advertido al gobierno sobre las consecuencias de invadir Irak, Straw sostuvo que "esa percepción fue utilizada de forma negativa".
"Es cierto que la percepción negativa de muchos musulmanes británicos por nuestras políticas de Exterior ha fue utilizada por extremistas para reclutar a jóvenes en organizaciones radicales", dijo el jefe de la diplomacia británica. Sin embargo, refutó la teoría de que si Gran Bretaña no hubiera invadido Irak "ahora habría evitado ser blanco terrorista".
Para Straw, "no hay garantías de que Gran Bretaña hubiera estado segura si se negaba a participar de la guerra en Irak". Con relación al proceso de negociación por la nueva constitución iraquí, el jefe del Foreign Office afirmó que este tipo de discusiones constitucionales "siempre produce dificultades y argumentos en contra".
"Si uno analiza la historia de Estados Unidos, o de Irlanda del Norte, es posible ver a grupos y comunidades opuestas, que tratan de unirse en el diálogo, pero ese proceso puede ser difícil", concluyó Straw.