24 de agosto 2005 - 00:00

Sunnitas insisten en un Irak islámico

Bagdad (EFE,AFP,ANSA) -La principal formación política sunnita, el Partido Islámico Iraquí (PII), rechazó públicamente el proyecto de Constitución «tanto en su espíritu como en su letra», lo que motivó encendidos pedidos de consenso tanto de parte del presidente estadounidense, George W. Bush, como del primer ministro chiita, Ibrahim al-Jafari.

El nudo de la disputa está en el papel del Islam, que para algunos sunnitas debe regir el futuro del país, extremo rechazado de raíz por Estados Unidos.

La nota de los sunnitas denunció que los kurdos y los chiitas traicionaron el consenso nacional al presentar el borrador sin siquiera leer las últimas enmiendas sugeridas por la minoría a la que pertenecía Saddam Hussein.

«Recomendamos aplazar la presentación del borrador varios días, pero no nos escucharon. Por ello, el Partido Islámico condena esta acción y la considera una violación del acuerdo», subraya el comunicado, leído con dureza por un portavoz del PII en Bagdad.

Pese a ello, Ibrahim al-Jafari mostró su confianza en la posibilidad de alcanzar un acuerdo final sobre el borrador de la nueva Constitución. El texto constitucional fue remitido el lunes al Parlamento, que dio un nuevo plazo de tres días para que las distintas comunidades resuelvan los asuntos aún pendientes, especialmente en lo que se refiere al federalismo y al papel del Islam en el futuro Irak. La aprobación del borrador requiere de una mayoría simple de sus 275 miembros legisladores ( número alcanzable sin los sunnitas) y, en caso de que el texto obtenga ese respaldo, deberá ser consultado el pueblo iraquí en un referendo que se realizaría el próximo 15 de octubre. Si triunfa el Sí, habrá disolución del Parlamento y se convocarán elecciones generales en diciembre.

Los sunnitas también expresaron disidencias por la purga de los antiguos miembros del partido árabe socialista-Baaz, en el que se apoyó la dictadura de Saddam.

Por su parte, el secretario general del PII, Tarek Al Hachemi, afirmó:
«Nosotros mantenemos firme nuestra postura sobre el papel del código islámico o Sharia (como una más de las fuentes de ley), y si no se respeta, jamás aceptaremos el borrador de la Constitución», advirtió.

• Variante

En cambio, chiitas y sunnitas sostienen como una variante que el texto no podrá contradecir los principios establecidos por el Islam.

Desde Washington, Bush pidió a la minoría sunnita que haga una elección:
«¿Quieren vivir en una sociedad libre o vivir en la violencia».

«Si se aprueba, habrá una revuelta en las calles», advirtió el negociador sunnita parlamentario, Saleh al-Mutlak.

En otro orden, mientras continúan los episodios de violencia, que ayer causaron al menos 19 muertos, el Pentágono anunció que estudia anunciar pronto un « aumento temporario» de las tropas que ocupan Irak, antes del referendo previsto para el 15 de octubre sobre la Constitución en debate. El titular de Defensa, Donald Rumsfeld, estimó que el contingente que se agregará será «del orden de los 1.000 o 2.000 hombres».

En la jornada de ayer, tres soldados estadounidenses y diez policías iraquíes murieron en acciones de violencia en Irak, mientras seis cadáveres en avanzado estado de descomposición fueron hallados en Bagdad.

Bush declaró en Idaho que «seguiremos
a la caza.Tenemos la obligación y el deber de proteger este país... y una forma de hacerlo es mantener la ofensiva contra los terroristas». Su gobierno se vio jaqueado en las últimas semanas por grupos pacifistas, como el que lidera Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak que montó un campamento ante el rancho de Bush en Crawford (Texas).

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