¿Tabaré, candidato? Todo sea por cerrar el paso a Mujica
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En cuanto a los «defectos», teme que Mujica pueda alejar a Uruguay del alineamiento con países moderados como Chile y Brasil, e inclinarse hacia la izquierda más díscola de Venezuela, Bolivia, Ecuador y la Argentina.
En cuanto a las «virtudes», «Vázquez teme que pueda lograr cosas distintas y mejores que él, como un entendimiento entre el MPP ( Movimiento de Participación Popular, que lidera Mujica) y el (opositor) Partido Nacional».
Garcé estimó que «hay una sintonía en el discurso por el campo y el Uruguay productivo, la descentralización. Además, hay afinidades personales entre Mujica y (el líder del PN, Jorge) Larrañaga, hay una simpatía mutua».
Ambos han sostenido amenas reuniones con asado y vino de por medio, la última de ellas en agosto pasado. De hecho, Larrañaga emplazó a Vázquez a que «ratifique» o «rectifique» su posición sobre la reelección. «No puede hacerse el distraído»: si cambió su postura, «debe renunciar, porque no se puede ser candidato y presidente», dijo.
El FA, que realizará su congreso en diciembre, está dividido sobre la candidatura y es más afín a la fórmula Mujica-Astori que Astori-Mujica.
Garcé estimó que seguirá adelante con la campaña reeleccionista dependiendo de la candidatura que surja del congreso de diciembre del FA, o de las elecciones internas de los partidos de junio. «Si el FA proclama a Mujica, Vázquez seguirá adelante con la reelección», dijo.
El ex guerrillero dijo a la prensa que «si está Tabaré en carrera, me sentiré muy feliz y realizado porque en ese caso no tengo que integrar ninguna fórmula».
Lessa estimó que Mujica «lo que busca son espacios políticos para él y el MPP, más allá de la candidatura».
Para una reelección de Vázquez se necesitan 250.000 firmas, 10% del padrón electoral, para permitir que una reforma constitucional sea puesta a consideración de la ciudadanía en paralelo con la elección presidencial de octubre de 2009. En ese caso, el FA tendrá dos candidatos.
«Es un camino extremadamente difícil. La reelección ya fracasó en 1971 y la reforma constitucional de 1996 estipula que los partidos deben tener candidatos únicos y surgidos de elecciones internas», dijo Lessa, quien añadió que «Vázquez se juega mucho y se arriesga a una derrota».



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