La población de Berlín teme que hoy colapse definitivamente el sistema de transporte, ya que los maquinistas de los trenes suburbanos se sumarán por tiempo indeterminado a un paro que mantiene a la capital alemana sin subterráneos ni colectivos desde el 5 de marzo.
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Como ocurre en las ciudades del mundo desarrollado, el común utiliza el servicio ferroviario por ser más rápido y económico. En tanto, más de 70% de los berlineses se moviliza a través del transporte público.
El aumento salarial que reclaman los trabajadores es de 8% y la primera respuesta que obtuvieron de las autoridades fue contundente: cero.
El dato curioso para los argentinos es que, al menos hasta el sábado, no hubo ni una sola manifestación pública de protesta. Es más, el tema ni siquiera ocupó la tapa o la apertura de los noticieros berlineses, y simplemente se limitaron a informar las complicaciones del tránsito.
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