Más de 10.000 personas murieron ayer en el sur de China como consecuencia de un terremoto de 7,8 grados de magnitud en la escala de Richter, el más devastador que sacudió a ese país en las últimas tres décadas.
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El sismo, con epicentro a 10 kilómetros de profundidad, ocurrió a 92 kilómetros al noroeste Chengdu, la capital de la provincia de Sichuan, en el límite con Tíbet, y fue seguido por más de 300 movimientos de asentamiento, según la Oficina Sismológica de Pekín. Sólo en la provincia de Sichuan, en el suroeste del país, fallecieron al menos 8.533 personas, aunque también hubo muertos en Shannxi, Gansu, Chongqing y Yunnán.
El fenómeno sucedió en horario laboral y destruyó 80% de los edificios del condado de Beichuan, en la región suroeste de Sichuan, donde hubo al menos 10.000 heridos. La cifra de víctimas puede aumentar en las próximas horas, debido a que cientos de personas quedaron bajo los escombros.
Cerca de 900 estudiantes se encontraban hasta anoche sepultados bajo los escombros de una escuela secundaria en la ciudad de Dujiangyan, a unos 100 kilómetros del epicentro del sismo. Testigos informaron también sobre el derrumbe de un hospital en el mismo distrito, en tanto cientos de personas quedaron bajo los escombros de dos fábricas químicas derrumbadas en la provincia vecina de Shifang, donde también hubo una dispersión de 80 toneladas de amoníaco.
Evaluación
El sismo se sintió también en Pekín (sede de los próximos Juegos Olímpicos), a unos 1.500 kilómetros del epicentro, y en Shanghai, donde decenas de edificios fueron evacuados y miles de personas salieron a las calles, y repercutió en puntos tan distantes como Bangkok y Taipei, capitales de Tailandia y de Taiwán, respectivamente.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, que se dirigió de inmediato a la zona afectada para dar su apoyo y afirmó que se trata de «un desastre». El funcionario invitó a las autoridades locales a ponerse en «primera fila» en las ayudas a la población para asegurar las provisiones de agua, electricidad y las comunicaciones en las zonas afectadas, que involucran a 16 provincias.
Es el peor terremoto sufrido por China desde 1976, cuando otro sismo de 7,8 grados de magnitud asoló la ciudad de Tangshan, a unos 200 kilómetros al sureste de Pekín, y causó entre 240.000 y 280.000 muertos.
El secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, aseguró sentirse «profundamente afligido» por las pérdidas de vidas humanas y la destrucción causadas por el terremoto en China. La portavoz de la ONU, Michele Montás, dijo que Ban expresa sus condolencias a los familiares de los muertos y a los heridos en el desastre natural, que afectó en particular a la provincia de Sichuan.
«Naciones Unidas está lista para apoyar al gobierno de China en su labor de respuesta a las necesidades humanitarias provocadas por el desastre», aseguró Montás.
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