Miami (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El padre de la estadounidense Terri Schiavo, en un desesperado intento por salvar a su hija, lanzó ayer un dramático llamamiento para evitar que ésta -quien ya recibió la extremaunción- muera de inanición tras diez días sin recibir alimentos ni agua.
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«Necesitamos a alguien que la salve, ella está respondiendo, aunque se encuentra muy débil. La abracé y la besé, ella reacciona a eso. Está tratando de hablar, todavía muestra determinación para vivir», dijo Bob Schindler en las afueras del hospital del condado de Pinellas, al oeste de Florida, donde se encuentra Schiavo.
Schindler, que se ve agotado después de una prolongada y feroz batalla legal contra su yerno, Michael Schiavo, aseguró que Terri no ha abandonado su lucha por vivir, pese a lo débil que se encuentra, y por lo tanto, los que están a favor de su caso tampoco deberían darle la espalda. La solicitud del padre de Schiavo se produjo horas después de que su consejero espiritual, el franciscano Paul O'Donnell, instase al gobernador del estado de Florida, Jeb Bush, a emplear sus poderes ejecutivos para que le reinserten a la mujer la sonda que la mantenía con vida artificial.
«Gobernador, haga algo hoy, no se una a la cultura de la muerte. Ella está viva, pidiéndole su ayuda y que la libere de su cautiverio», pidió el religioso.
O'Donnell dijo a Bush que tome acciones para poner fin a la situación y le recordó que en el estado de Florida una persona va a la cárcel por dejar morir de hambre a un animal.
«Todo el mundo está deseando escribir el obituario de esta mujer, excepto una persona y ésa es Terri Schiavo», resaltó el religioso.
Pese a los angustiados llamamientos, el gobernador reiteró ayer que debía respetar las decisiones de los tribunales de no reinsertar la sonda a Schiavo.
Schiavo recibió la extremaunción de dos sacerdotes católicos el domingo, cuando colocaron una gota de vino en la lengua de la mujer que desde el pasado día 18 no recibe alimentos ni agua después de que un juez ordenase autorizar la retirada de la sonda.
El sacerdote Thaddeus Malanowski dijo que su colega Joseph Braun dio la comunión y la extremaunción a Schiavo, mientras él sostenía la mano derecha de la mujer, a quien no se le pudo suministrar la hostia porque su lengua estaba reseca.
Según el religioso, Schiavo al parecer no reaccionó cuando le suministraron el vino de comulgar y después Malanowski la ungió con los santos óleos y la bendijo, tras absolverla de sus pecados. El caso de Schiavo, considerado como uno de los más dramáticos en la controversia sobre el derecho a vivir o morir en EE.UU., aún tiene pendientes dos apelaciones ante un tribunal de apelaciones de Florida, instancia que ya ha rechazado otras peticiones.
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