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Snowden concedió una entrevista desde "un lugar secreto de Hong Kong".
Sus declaraciones se producen en un momento delicado, apenas tres días después de que el presidente chino, Xi Jinping, regresara a Pekín tras reunirse en California con su homólogo estadounidense, Barack Obama, en el marco de un gira americana del mandatario de la potencia asiática.
La cumbre, que comenzó el pasado día 7, coincidió con las primeras revelaciones sobre el programa de vigilancia del Gobierno de EEUU, información que Snowden ofreció en exclusiva a los diarios "The Washington Post" y "The Guardian".
Algunos analistas consideraron que su filtración restó autoridad a Washington a la hora de reprender a Pekín por sus supuestas actividades de ciberespionaje contra objetivos estadounidenses, después de varios meses de acusaciones mutuas y de que el propio Pentágono denunciara ataques informáticos provenientes de China.
Convencido de su iniciativa, que ha puesto un poco más contra las cuerdas a la vapuleada Administración de Obama, el ciudadano estadounidense enfatiza: "La semana pasada el Gobierno americano operaba felizmente en la sombra sin ningún respeto, pero ya nunca más. La sociedad está pidiendo responsabilidad y supervisión".
En Hong Kong desde el 20 de mayo, Snowden, que confiesa "no atreverse" a contactar con su familia, asegura sentirse "seguro en la isla".
No obstante, señala al SCMP que, según le aseguran "fuentes de confianza", Washington "está intimidando a Hong Kong para que me extradite".
"El Gobierno (de Estados Unidos) haría lo que fuera para prevenir que filtre más información", dice al diario, que ha publicado la entrevista en varias tomas en su página web, la cual hoy presenta inusuales dificultades para abrirse y eventualmente dirige a un mensaje que indica "problemas técnicos".
Aunque Hong Kong tiene un tratado de extradición con Estados Unidos, no se tiene constancia de que este último haya enviado ya una orden a la isla, si bien Washington ha afirmado haber iniciado una investigación sobre Snowden.
El tratado, firmado en 1996, incluye algunas excepciones, como crímenes políticos, a la cual Snowden podría intentar acogerse.
Se estima que cualquier negociación sobre su entrega pasaría por Pekín, ya que la legislación de la ex colonia británica -región especial administrativa de China- aún dicta que el Gobierno central puede dictar instrucciones en ciertos casos.
Entre ellos, en asuntos relacionados con la defensa o cuando la política exterior se vea afectada de forma significativa.
Por el momento, Snowden se pronunció hoy para "pedir a los tribunales y el pueblo de Hong Kong que sean los que decidan" su destino.
"No estoy aquí para esconderme de la Justicia. Estoy aquí para revelar delitos", dijo.
El ex empleado de la estatal Booz Allen Hamilton, que voló a Hong Kong desde Hawai, donde vivía con su novia, asegura "no tener ningún motivo para dudar del sistema legal" de la isla.
"Siempre y cuando -continúa- se me asegure un juicio justo y libre y pueda comparecer, me parece razonable".
Autodefiniéndose como "sólo un estadounidense, ni un héroe ni un traidor", Snowden agrega desde su desconocido refugio hongkonés: "Me quedaré aquí hasta que me pidan que abandone".

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