20 de mayo 2003 - 00:00

Tras dos nuevos atentados, Israel presiona para expulsar a Arafat

Tel Aviv, Ramallah y Washington (ANSA, AFP, EFE, ASN) - Como nunca, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP),Yasser Arafat, enfrenta la amenaza israelí de ser expulsado de los territorios autónomos palestinos, mientras se siguieron produciendo atentados suicidas.

Al menos cuatro personas murieron y otras 31 resultaron heridas en un atentado perpetrado por un suicida a la entrada de un centro comercial El Valle, en la ciudad de Afula, a la vez que continuaba un férreo bloqueo a Gaza y a Cisjordania.

«Nos enfrentamos a organizaciones terroristas que, en coordinación con Yasser Arafat, se empeñan en perpetrar la mayor cantidad posible de atentados. El objetivo es detener completamente la reanudación del diálogo» político entre israelíes y palestinos, declaró Avi Pazner, vocero del gobierno israelí. El ministro de Defensa israelí, Shaul Moffaz, antes del atentado de Afula, afirmó que «si Arafat, continúa boicoteando el proceso de paz, Israel no tendrá otra alternativa que considerar la expulsión del presidente de la Autoridad Palestina (AP) de los territorios». Aunque en esta etapa «sería un error echar a Arafat, pues ante los ojos del mundo, Israel podría aparecer como la causa del fracaso del proceso de paz, y el primer ministro Abu Mazen, como si fuera un colaborador de Israel».

• Poco útil

La Casa Blanca también fue clara: «Arafat nunca jugó un papel útil. No sé qué papel está jugando ahora, pero nunca fue útil», afirmó el vocero de George W. Bush, el renunciante Ari Fleischer.

El de Afula fue el segundo ataque de ayer, tras el registrado en la mañana por un hombre suicida que montado sobre una bicicleta se lanzó contra un puesto militar en el asentamiento judío de Kafar Darom, al sur de la Franja de Gaza, sin producir víctimas mortales. El terrorista fue identificado como Shadi Nabhein, de 19 años, del campo de refugiados de el-Bureij, cerca de Gaza.

Con el atentado de Afula ascienden a cinco los ataques, uno de ellos frustrado, que se han cobrado la vida de once israelíes y un palestino, además de cinco suicidas palestinos en las últimas 48 horas y cuya autoría ha sido proclamada por Hamas, a excepción del último, que se lo atribuyen tanto la Yihad islámica como las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa.

La expulsión de Arafat de los territorios fue reclamada por dirigentes del derechista Likud, el partido del premier
Ariel Sharon. El gobierno israelí anunció que los funcionarios políticos de gobiernos extranjeros que visiten a Arafat dejarán de ser recibidos por los representantes judíos. Arafat se encuentra recluido en sus oficinas de Mukata, Ramallah, desde diciembre de 2001.

Las fuentes precisaron que del boicot serán excluidos cinco ministros de los países cuya visita a Israel había sido coordinada antes de la ola de atentados del domingo.

Se trata de ministros de los gobiernos de Francia, Nueva Zelanda, Bulgaria, Hungría y Dinamarca.

Desde El Cairo, capital egipcia, el ministro del Exterior palestino,
Nabir Shaat, dijo que la vida del presidente palestino está nuevamente en peligro «porque Israel volvió a amenazar con derribar su sede en Ramallah» (Cisjordania). «No se contentan con asediar a Arafat, ahora buscan dañarlo o arrestarlo para deportarlo», aseguró el ministro.

«A pesar de todo esto, la moral de Abu Ammar (Arafat) es muy alta, no teme a la muerte y será necesario hacer algo para protegerlo de las acciones israelíes», agregó.

Al mismo tiempo, un grupo de palestinos atacó con armas automáticas un colectivo de colonos judíos cerca de la colonia de Netzarim, en Gaza, pero no se produjeron víctimas, dijeron fuentes israelíes.

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