Tras la dura derrota en las elecciones legislativas, Obama llama al diálogo
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El presidente estadounidense invitó a los republicanos a trabajar juntos
Sin embargo, Obama negó que sus políticas hayan puesto al país "en reversa" recordando que cuando llegó a la Casa Blanca "la economía estaba en caída libre" y luego "se estabilizó".
Una vez revelados los primeros resultados que otorgaron la victoria republicana, el líder de la Casa Blanca dijo haberse comunicado con el casi seguro nuevo presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner, y con el líder de la oposición en el senado, Mitch McConnell, para transmitirles su predisposición a "trabajar con ellos".
"Les dije que estoy muy deseoso de sentarnos con los miembros de ambos partidos y ver cómo podemos movernos hacia adelante juntos", comentó el mandatario resaltando que sin embargo "no estoy sugiriendo que esto será fácil".
Respecto a la agenda futura para los dos próximos dos años que restan de su mandato al frente del gobierno, el Presidente sostuvo que su administración estará enfocada "en el trabajo y la economía".
En esa agenda, habrá también temas como la reforma de salud promulgada a comienzos de año, que presentarán puntos de desencuentros con la oposición quien ya sugirió la opción de revocarla ahora que posee el poder en diputados.
En este sentido, Obama dijo estar "feliz de considerar" propuestas que beneficien al sistema de salud y a la gente, aunque "estaríamos leyendo mal las elecciones si pensamos que el pueblo estadounidense quiere vernos en los próximos dos años volver a litigar argumentos que hemos tenido" en el pasado, advirtió.
A su vez, también dio señales de acercamiento a la oposición respecto a la reducción de impuestos, al señalar que su "objetivo" es buscar soluciones bipartidarias "que antes que nada no lastimen" y que "extienda los recortes de impuestos que son muy importantes para la clase media".
Por último, en la conferencia de casi una hora brindada desde el Salón Este la Casa Blanca, el jefe de Estado dijo que la derrota política "se siente mal" y que hoy "no solo hay tristeza por ver a muchos políticos partir. También hay muchos cuestionamientos por mi parte en términos de si pude haber hecho algo diferente o haber hecho algo más para que esos amigos estuvieran todavía aquí", dijo.
Al responder a ciertas críticas recibidas estos últimos días respecto a la falta de una mayor conexión con la gente, Obama comentó que "hay un riesgo inherente en estar en la Casa Blanca y en estar en esta burbuja", no obstante "cuando estoy fuera de este lugar ese no es un tema", dijo haciendo referencia a sus visitas al resto del país.
Cuando arribó al gobierno, Barack Obama gozaba una aprobación cercana al 70 por ciento de la población, la cual con el desgate de la crisis económica y de las fuertes apuestas políticas como fueron la reforma sanitaria y financiera que dividió al país, se desplomó hasta cerca del 44 por ciento, según encuestas de Gallup.
Casi como realizando una lectura de estas variaciones que sufrió su imagen en los últimos veinte meses, Obama concluyó advirtiendo que durante el curso de su estadía frente al gobierno "va a haber más altos y bajos".




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