Un tribunal estadounidense autorizó el martes al departamento de Justicia a mantener en secreto los nombres de las personas arrestadas y que continúan detenidas en el marco de las investigaciones sobre los atentados del 11 de setiembre de 2001.
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La decisión fue tomada por una corte de apelación federal de Washington (Distrito de Columbia), contra una petición presentada por una veintena de organizaciones y asociaciones de protección de las libertades individuales en Estados Unidos, que solicitaban levantar el secreto.
"Concluimos que el gobierno está autorizado a conservar en secreto el nombre de las personas detenidas por los servicios de inmigración (INS), la de los detenidos como testigos en el marco de la investigación" tras los atentados del 11 de setiembre, "las fechas y los lugares de detenciones, las detenciones y las puestas en libertad de todos los detenidos, incluidos los inculpados de crímenes federales (...) así como los nombres de sus abogados", falló la corte de apelaciones.
El tribunal estima que su decisión concuerda con la primera enmienda de la Constitución, que prohibe cualquier restricción a "la libertad de palabra o de prensa".
Los jueces dieron la razón al departamento de Justicia que se oponía a la publicación de tales informaciones por razones relacionadas con la seguridad nacional de Estados Unidos.
Las organizaciones demandantes, que consideran ilegales los arrestos secretos realizados por las autoridades estadounidenses tras los atentados contra en York y Washington (que dejó unos 3.000 muertos) invocaron la ley por la libertad de información, que autoriza la publicación de algunos documentos gubernamentales.
Específicamente, reclamaron la publicación de nombres de las personas arrestadas y detenidas, las de sus abogados, las fechas de arresto y puesta en libertad, los lugares de detención y encarcelación y las razones dadas por las autoridades para explicar esos arrestos.
Antes, un tribunal autorizó la publicación de esas informaciones, pero el departamento de Justicia apeló esta decisión el 15 de agosto de 2002.
Cientos de personas fueron arrestadas y detenidas, la mayoría musulmanes que viven en Estados Unidos, tras los atentados del 11 de setiembre.
En su mayoría fueron liberados y expulsados del país.
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