29 de mayo 2006 - 00:00

Triunfo de Bush; revés de Chávez

George Bush
George Bush
Si la reelección de Alvaro Uribe era desde hace meses mucho más que una posibilidad, la contundencia de su triunfo es el dato más destacado de los comicios de ayer y presenta resonancias que trascienden las fronteras de Colombia.

El resultado implica un fuerte aval para el gobierno más pro estadounidense de Sudamérica y, de modo paralelo, un posible freno para las ansias de Hugo Chávez de ganar influencia regional.

La importancia de Colombia para la administración de George Bush radica en que en ese país se cruzan, de modo muchas veces dramático, los temas que son máxima prioridad para el Departamento de Estado: narcotráfico, terrorismo y libre comercio.

En lo que hace a las drogas, la sintonía entre Bogotá y Washington se ha traducido durante la gestión de Uribe (que asumió en 2002) en una agresiva política de erradicación de cultivos que redujo la capacidad de Colombia de producir cocaína en 43% desde 2001. Por eso, la preocupación norteamericana apunta ahora a lo que ocurre en Bolivia, donde ha denunciado una «explosiva» extensión de los cocales, primero debido a la constante crisis política en que ha vivido ese país en los últimos años y, últimamente, por la política de Evo Morales, favorable a sus bases campesinas.

Estas tareas de erradicación, realizadas desde el aire con potentes herbicidas, requieren una amplia cooperación con Estados Unidos, tanto en la detección de nuevos cultivos mediante imágenes satelitales como en el uso de aviones de última generación.

Este proceso se enmarca en el llamado Plan Colombia, al que la Casa Blanca contribuyó con más 3.300 millones de dólares desde 2000. Para este año, el Congreso estadounidense ya autorizó la transferencia de más de 720 millones de dólares.

Paralelamente, Uribe extraditó a Estados Unidos a más de 300 colombianosacusados de narcotráfico, una faenasorprendentemente sencilla si se compara con el baño de sangre que se abatió sobre el país en los años 80 y principios de los 90, cuando Pablo Escobar resistía esa posibilidad a través del narcoterror de Los Extraditables.

Según la lógica de EE.UU. (y de Uribe), el control del narcotráfico es vital para cortar la principal fuente de financiamiento de las guerrillas. En este contexto, el Plan Colombia termina siendo un híbrido que, bajo el argumento de combatir el narcotráfico, termina aportando también en la contención del fenómeno terrorista, la segunda gran preocupación de Washington en la región.

El terrorismo ha sido moneda corriente en la Colombia de los últimos 40 años, y sólo desde 1985 provocó más de 60 mil muertes y 4 mil desapariciones. Parece todavía lejos de resolverse, pero al menos luce hoy contenido.

  • Calma

    Aunque generó repetidas denuncias de violaciones a los derechos humanos y de connivencia entre el aparato del Estado y los grupos paramilitares, la política de «mano dura» de Uribe permitió generar en las principales ciudades una inédita sensación de calma, al punto que la campaña electoral que culminó ayer fue la más tranquila de los últimos 20 años.

    La reconocida Fundación Seguridad y Democracia señaló en un estudio, reproducido por la agencia «AFP», que «para encontrar unas elecciones menos violentas que las actuales habría que remitirse a los comicios que eligieron al presidente Virgilio Barco en 1986».

    En tercer lugar, con Uribe consolidado, la puesta en vigor del Tratado de Libre Comercio acordado con EE.UU. se libera de acechanzas. Así, Washington suma ya para su visión de libre comercio hemisférico a Canadá, México, Colombia, Chile, los países de Centroamérica y Perú ( dependiendo, claro, del resultado del ballottage del domingo entre Alan García y Ollanta Humala). Como si eso fuera poco, Ecuador ( donde han surgido problemas) y Uruguay asoman como candidatos.

    Un último aspecto importante de la relegitimación de Uribe está dado por la conflictiva relación que Bush mantiene con Chávez, causante, según el norteamericano, de la «erosión de la democracia» no sólo en Venezuela, sino también en Bolivia. Frenar al venezolano es un objetivo que la Casa Blanca parece decidida a perseguir a fondo.

    Como ejemplo de esto, según informó ayer el diario chileno «La Tercera», la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, le advirtió al canciller Alejandro Foxley, en la reunión que ambos mantuvieron a fines de abril en Washington, que Chile debe abstenerse de apoyar a Venezuela en su intento por ingresar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como miembro no permanente en la renovación prevista para octubre. Si no lo hace, las relaciones bilaterales se verán «decisivamente dañadas».
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