Trump festejó un rebote económico del 33%, pero el covid-19 complica todavía una reactivación real

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El nivel de actividad, que mejoró en el segundo trimestre, sigue por debajo del correspondiente al último período de 2019. Prevén que la pandemia seguirá pesando al menos por un año más.

Washington - La economía estadounidense creció a un ritmo récord del 33,1% en el tercer trimestre, cuando el Gobierno inyectó más de 3 billones de dólares para impulsar el consumo en el contexto de la pandemia, pero las heridas de la recesión causada por el covid-19 podrían tardar un año o más en cicatrizar.

Si bien el informe de ayer del Departamento de Comercio –uno de los últimos datos económicos importantes antes de la elección presidencial del martes– fue un récord, alivia poco la tragedia infligida por la pandemia del nuevo coronavirus, con más de 222.000 estadounidenses muertos y decenas de millones de trabajadores sin empleo.

A falta de cinco días para la elección, el presidente Donald Trump, que va a la zaga en la mayoría de las encuestas nacionales, celebró ayer en Twitter.

“Me alegra tanto que esta tremenda cifra de PBI se publique antes del 3 de noviembre”, dijo, a la vez que atribuyó a su rival, el demócrata Joseph Biden, la intención de subir los impuestos, lo que ahogaría la recuperación.

Para este último –que ayer coincidió con el mandatario en el crucial estado de FLorida–, el panorama es otro y dijo que este informe resalta tres hechos: que la economía está en un agujero profundo, la falta de acción de Trump y que la recuperación se está ralentizando.

“La recuperación que hay en marcha está ayudando a aquellos de arriba pero deja a decenas de miles de familias y pequeños negocios atrás”, afirmó en un comunicado.

De hecho, la producción sigue por debajo de su nivel en el cuarto trimestre de 2019.

El repunte del producto bruto interno (PBI) en el tercer trimestre a una tasa anualizada del 33,1% fue el ritmo más rápido desde que se comenzaron a llevar registros en 1947 y siguió una tasa de contracción histórica del 31,4% en el segundo.

En una base anual, el PBI subió 7,4% el último trimestre, después de haber caído 9% entre abril y junio. La producción está 3,5% por debajo de lo del cuarto trimestre y el rebote revirtió cerca de dos tercios de la caída del primer semestre.

El paquete de rescate del gobierno proporcionó un salvavidas a muchas empresas y desempleados, aumentando el gasto de los consumidores, pero una nueva tanda de financiamiento está en veremos por los desacuerdos entre republicanos y demócratas en el Congreso. Mientras, nuevos casos de covid-19 se están expandiendo rápidamente, especialmente en el oeste del país, imponiendo nuevas restricciones.

En tanto, otro informe del Departamento de Trabajo mostró ayer que 751.000 personas solicitaron beneficios de desempleo en la semana que terminó el 24 de octubre, comparado con 791.000 en el período anterior.

A pesar de que las solicitudes han disminuido desde el récord de 6,867 millones en marzo, se mantienen por encima del pico de 665.000 de la Gran Recesión de 2007-2009.

Con la desaceleración de la recuperación del mercado laboral, el panorama para el gasto de los consumidores es sombrío, algo que está pensando en el mercado bursátil. Poco más de la mitad de los 22,2 millones de empleos perdidos durante la pandemia se han recuperado, y los despidos persisten.

El gasto de los consumidores, que representa más de dos tercios de la economía de los Estados Unidos, se recuperó a una tasa histórica del 40,7% en el tercer trimestre, impulsado por la compra de bienes como vehículos, ropa y calzado. El consumo en servicios aumentó, pero aun así se mantuvo por debajo del nivel del cuarto trimestre del año pasado.

Según el analista Gregory Daco, de la consultora Oxford Economics, el sólido desempeño del PBI “da una falsa impresión sobre el verdadero estado de la economía” y no permite vaticinar lo que pasará en el cuarto trimestre.

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