Rio de Janeiro (EFE, ANSA, AFP) - Turistas estadounidenses comenzaron ya a cancelar los viajes que pretendían realizar a Brasil como consecuencia de los controles impuestos a los visitantes de ese país en los aeropuertos brasileños, los que están provocando una fuerte polémica entre los dos gobiernos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Una agencia de viajes canceló-esta semana la reserva que había hecho para la visita de 240 turistas estadounidenses a Rio de Janeiro durante el verano, según la Asociación Brasileña de Turismo Receptivo.
«Ellos amenazaban con cancelar el viaje por haber considerado caro el costo del visado para entrar a Brasil, que el año pasado subió de 65 a 100 dólares, y terminaron desistiendo del todo cuando se enteraron de los controles», afirmó el vicepresidente de la asociación, Roberto Dutra, en declaraciones al diario «O Globo». El ejecutivo calculó en 900.000 dólares el dinero que Brasil dejará de recibir por la primera cancelación de reservas. El secretario de Turismo de Rio de Janeiro, Sergio de Almeida, dijo que teme que las cancelaciones continúen en los próximos días.
Por su parte, según el presidente de la Asociación Brasileña de Agencias de Viajes (ABAV), Tasso Gadzanis, casos como éste se repetirán si el gobierno no adopta medidas rápidas. «Imagine a alguien contando a los amigos que llegó a Brasil y fue tratado como un criminal. Es una medida terca, que sólo trae problemas al país, y justo en el momento en que el Ministerio del Turismo habla de elevar el número de visitantes extranjeros de 3,8 millones al año a 9 millones hasta 2007», puntualizó.
•Reciprocidad
Los controles fueron decididos por un juez federal de Mato Grosso, Julier Sebastiao Silva, como «reciprocidad» a los impuestos en Estados Unidos en el marco de sus medidas antiterroristas. El miércoles, la jueza Cynthia Marques no dio a lugar a la demanda presentada por la alcaldía de Rio de Janeiro, que había solicitado la cancelación de las restricciones por considerarlas fuera de la competencia de la Justicia estadual.
El alcalde carioca, César Maia, reaccionó y prometió presentar una nueva acción en la Justicia Federal de Mato Grosso. Maia criticó al gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva por no haber apelado y suspendido la medida del juez Silva, que, en su opinión, es «de un antiamericanismo tosco, una xenofobia que ya no cabe en el mundo actual».
En tanto, Brasil propuso a Estados Unidos «una solución mutuamente satisfactoria» para el problema. La oferta brasileña fue realizada durante una conversación telefónica en la que el canciller, Celso Amorim, dijo a su colega norteamericano, Colin Powell, que Brasil quiere ser excluido de la lista de países cuyos ciudadanos son sometidos a duros controles al ingresar a Estados Unidos. En tanto, el gobierno de Lula aún no definió en forma oficial si apelará o no la sentencia del juez de Mato Grosso.
La tensión entre ambos países tuvo un nuevo capítulo el miércoles por la noche, cuando Powell llamó por teléfono a su colega brasileño y reclamó sobre las demoras en los controles de Brasil a los visitantes de Estados Unidos. De acuerdo con el portavoz de Amorim, Ricardo Neiva Tavares, el diálogo duró 40 minutos «en un tono muy amigable» y el estadounidense manifestó su «interés en una solución rápida para esa cuestión».
Según el vocero de la Cancillería local, ante el reclamo de Powell, Amorim respondió que Brasil «tiene todo el interés de trabajar positivamente para encontrar una solución mutuamente satisfactoria». Para el gobierno brasileño, una solución « mutuamente satisfactoria» debería incluir la excepción a los ciudadanos brasileños de los nuevos controles de ingreso a Estados Unidos, lo que no es aceptado por la Casa Blanca. Sólo los ciudadanos de 27 países, la mayoría europeos, no necesitan visa para entrar a Estados Unidos y por eso no están sometidos a los controles.
Dejá tu comentario