Luego de la condena de varios países de la región a la represión del régimen sirio contra los manifestantes, Turquía intercedió ante el presidente Bashar al Asad para que ponga fin al uso feroz de la violencia por parte de las Fuerzas Armadas que sumaron 22 nuevos muertos, al tiempo que el mandatario aseguró que "no titubeará" en la persecución de terroristas.
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El Ministro de Relaciones Exteriores turco, Ahmed Davutoglu, mantuvo una conversación de seis horas en Damasco con Asad, en un intento por persuadir al régimen sirio de poner freno al uso de la violencia contra los manifestantes antigubernamentales. Después del encuentro, Davutoglu se dirigió a la embajada de Turquía y no hizo declaraciones.
En cambio, el Presidente sirio aseguró que su régimen no va a titubear en la persecución de los "terroristas" que tratan de desestabilizar el país. Justificó de esta forma la represión contra los civiles, al acusar de nuevo a grupos armados de estar detrás de las protestas contra su régimen, y a pesar de que Davutoglu le pidió que detenga las operaciones militares.
"Siria no titubeará en perseguir a los grupos terroristas armados para preservar la estabilidad de la patria y la seguridad de los ciudadanos", subrayó Asad, en declaraciones recogidas por la agencia oficial Sana
Mientras, al menos 22 personas, entre ellas ocho niños, murieron por los disparos del Ejército y de las fuerzas de seguridad en varias ciudades de Siria, la mayoría en la provincia de Hama, según el grupo opositor Comités Locales de Coordinación.
La red de activistas indicó que este es un primer balance de víctimas y no descartó que la cifra final aumente. Por su parte, la Organización Nacional Siria de los Derechos Humanos (ONSDH) elevó a más de una treintena el número de muertos en todo el país. Desde que estallaron las protestas políticas a mediados de marzo pasado en Siria, el régimen sirio, que acusa a grupos terroristas de estar detrás de las manifestaciones, ha tratado de aplacarlas mediante la fuerza.
Por el momento, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos calcula que han fallecido al menos 1.700 civiles y 401 efectivos de las fuerzas de seguridad desde el inicio de la revuelta popular el pasado mes de marzo.
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