Un ataque israelí a manifestantes dejó 10 muertos en Gaza
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Un palestino observa los cuerpos de las víctimas del ataque israelí de ayer en Rafah, Gaza (arriba).
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó, con abstención de Estados Unidos, una resolución en la que demanda a Israel detener la demolición de viviendas de palestinos en Rafah (el foco de la tensión en Rafah, según alega ese país, por motivos de seguridad).
El ejército israelí ha cortado los suministros de electricidad y de agua en Rafah, en estado de sitio, la más miserable de las palestinas, con una población de 145.000 personas, de las cuales 87.000 son refugiados.
Unas 150 casas fueron destruidas el viernes y sábado pasados a lo largo de la frontera con Egipto por las excavadoras del ejército, con lo que unas 1.200 personas han quedado sin techo. Según se informó, con las demoliciones masivas el ejército israelí pretende ensanchar un corredor de seguridad y terminar con el tráfico de armas hacia grupos terroristas.
Tras conocerse el último y trágico ataque, miles de manifestantes se echaron a las calles de las localidades de Gaza, todaslas tiendas y comercios en la zona cerraron y decenas de adolescentes quemaron neumáticos. Las autoridades palestinas en la Franja de Gaza han declarado tres días de duelo nacional y una huelga en señal de protesta.
El gobierno de Estados Unidos expresó su « preocupación» por el ataque y pidió a Israel que explique lo ocurrido y que ejercite una política de «máxima contención» en Gaza. Con todo, el presidente George Bush rehusó condenarlo.
• Respeto
«Sigo instando a la contención» porque «es esencial que la gente respete la vida de los inocentes para que podamos lograr la paz», declaró Bush a la prensa al término de una reunión con su gabinete.
Sin embargo, el ministro irlandés de Relaciones Exteriores, Brian Cowen, cuyo país preside actualmente la Unión Europea, se expresó en muy duros términos. «Está claro que la acción llevada a cabo es completamente desproporcionada con relación a cualquier amenaza dirigida contra el ejército israelí. Las fuerzas israelíes demostraron un desprecio irresponsable por la vida humana», declaró el canciller irlandés, citado en un comunicado.
En tanto, el ministro negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat, calificó el ataque
de «matanza terrorista» y tildó de «carnicero» al primer ministro israelí, Ariel Sharon.
La AP denunció que el ejército israelí ha impedido a las ambulancias y equipos médicos ayudar a los heridos, e hizo un llamamiento al Consejo de Seguridad de la ONU para que tome acciones inmediatas contra Israel. «Se trata de un crimen de guerra con todo lo que el término implica, cometido por Israel contra nuestro pueblo», manifestó Erekat.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, condenó «con firmeza» el hecho y afirmó que «había advertido en varias oportunidades» a Israel sobre las acciones que pongan en peligro la vida de los civiles.

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