Un izquierdista con una agenda que preocupa
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Uno de los carteles que promocionaron la campaña.
En su campaña, Correa ha dicho que «en el neoliberalismo está todo inventado» y prometió revisar la política de recursos naturales del país. Para terminar de espantar al empresariado y los inversores, anunció que, si gana, Ecuador dejará de pagar la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional, a la que considera «ilegítima».
Otros de los caballitos de batalla de su campaña fueron su negativa al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y su interés en desmantelar la polémica base militar norteamericana instalada en la ciudad de Manta.
El líder del partido Alianza País, creado por él mismo, es un hombre cosmopolita que amplió estudios en Bélgica, donde conoció a su mujer, y en Estados Unidos. Respecto del país del Norte, fue claro durante la campaña electoral: «Bush es un presidente tremendamente torpe que ha hecho mucho daño a su país y al mundo», declaró.
Cuando su amigo Chávez dijo que el líder de EE.UU. era «el diablo», Correa suscribió: «El diablo será malvado, pero inteligente». Aunque, deseoso de no granjearse más enemigos de los necesarios, aclaró: «Una cosa es lo que pienso del señor Bush y otra lo que pienso del pueblo norteamericano, al cual quiero mucho y con el cual viví cuatro años».
Su propuesta de gobierno es de «revolución ciudadana», porque convocará a una consulta popular para que la población se pronuncie sobre la conformación de una Asamblea Constituyenteque cambie totalmente la Constitución.
Su discurso antisistema, el rechazo al Congreso y a los partidos políticos tradicionales
fueron, para muchos analistas, las razones del crecimiento de su candidatura.
Durante los actos para la segunda vuelta dejó la correa (cinturón) que usó como metáfora de la lucha contra la corrupción que promete para su gobierno y la cambió por la guitarra, con la que acompañó a varios músicos populares. Además, se apoyó en la presencia de su esposa, la belga Ann Meleme, y sus hijos de 12, 9 y 4 años, en las actividades políticas.




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