Un nuevo magnicidio conmueve el Líbano
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François al-Hajj, asesinado ayer, era considerado el próximo jefe del Ejército libanés. Las principales sospechas volvieron a concentrarse en los servicios secretos sirios.
Según la carta magna, para que una persona ocupe dos altos cargos de la República deben transcurrir dos años desde que cesa en el desempeño de las funciones del primero para llegar al segundo.
Desde el 24 de noviembre, el Líbano está sin presidente, luego de que el mandato del prosirio Emile Lahud hubo concluido sin que el Parlamento lograra elegir un sucesor.
El asesinato de Al-Hajj, el primero de un alto mando militar desde que en 2004 comenzó una cadena de atentadosque acabó con la vida del ex primer ministro libanés Rafic Hariri y de numerosos políticos y periodistas antisirios, fue condenado por todas las fuerzas políticas, que mostraron también su preocupación por la crítica situación que atraviesa el país.
Asimismo, como en los asesinatos anteriores, surgieron vehementes acusaciones contra los servicios secretos de Siria, país que pretende tutelar al Líbano e influye en sus asuntos internos a través de su alianza con Hizbollah, un grupo sospechado por el atentado de 1994 a la AMIA en Buenos Aires.
El patriarca cristiano maronita, monseñor Nasrallah Sfeir, condenó el atentado y se preguntó «si son las victorias ( militares) del general Al-Hajj las que están detrás de su muerte». Hajj fue el encargado de dirigir las operaciones contra los combatientes islamistas del grupo radical Fatah al-Islam que se enfrentaron durante más de tres meses al Ejército libanés en el campo de refugiados palestino de Naher el-Bared.
Siria salió de inmediato a resguardarse de las sospechas por el nuevo asesinato político y, en una nota publicada por la agencia oficial SANA, responsabilizó veladamente a Israel, asegurando que es el beneficiario del ataque.
En la misma línea se expresó el general Michel Aoun, uno de los jefes de la oposición, quien advirtió contra «la explotación local y occidental» de la muerte.
EE.UU. condenó el ataque, cometido en «un momento crucial para el Líbano, que busca mantener un gobierno democráticamente elegido y para elegir un nuevo presidente», según dijo el portavoz Gordon Johndroe.
De manera similar se expresóla Unión Europea a través de su representante para Política Exterior y Seguridad, Javier Solana, quien señaló que «éste es el último de una serie de ataques odiosos a la integridad del Líbano».




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