26 de noviembre 2003 - 00:00

Una dura reacción en Chile contra Pinochet

Santiago (AFP, DPA, ANSA) - Las declaraciones de Augusto Pinochet, quien se definió como un «ángel bueno» a quien le tienen que «pedir perdón», provocaron la reacción del gobierno del socialista Ricardo Lagos y dejaron aflorar diferencias en la misma familia del ex gobernante militar chileno.

«El Chile de hoy es el que sigue buscando la verdad sobre esas 400 personas que arrojaron al mar con riel. Ese es el Chile reconciliado con su historia, con un 'nunca más'», dijo el ministro vocero del gobierno, Francisco Vidal.

El ex gobernante (1973-1990) celebró ayer su 88º cumpleaños sin manifestar ningún arrepentimiento por los hechos ocurridos durante los 17 años que gobernó el país, que dejaron cerca de tres mil desaparecidos, según una entrevista difundida por el Canal 22 de Miami (EE.UU.). «No tengo que pedirle perdón a nadie; al contrario, el perdón me lo tienen que pedir ellos a mí, los del otro lado, los marxistas, los comunistas», había declarado.

•Preocupación

El ministro del Interior de Chile, José Miguel Insulza, dijo en Lima que el ex dictador chileno repitió «las mismas barbaridades de antes». «El hombre mantuvo su incapacidad de reconocer nada hasta el final», indicó y consideró que Pinochet «disfruta de la división».

La entrevista, que causó polémica en Chile, fue emitida 24 horas después que un periódico chileno revelara que 400 prisioneros políticos fueron lanzados al mar desde helicópteros, atados a un riel y metidos en sacos.

Pinochet también atribuyó lo que llamó «excesos» de su régimen a sus subalternos, negó haber ordenado matar a nadie y se quejó de que la Justicia ha sido «injusta» con él.

Las reacciones fueron inmediatas entre sus detractores y las víctimas de su régimen, que lo tildaron de «cobarde» y «patético» y señalaron que sus declaraciones demuestran que no está demente, como determinó un fallo judicial que lo exoneró por «demencia incurable» en 2002.

Las declaraciones también irritaron al círculo más íntimo de Pinochet.
Dos de sus hijos, Marco y Lucía, consideraron que reavivarían rencores y criticaron a su hermana menor, Jacqueline, que fue quien gestionó la entrevista.

El portavoz de Pinochet, el general en retiro Guillermo Garín, tampoco se mostró feliz y manifestó su preocupación pues, a su juicio, el ex gobernante no está en condiciones físicas ni de salud para «defenderse de las consecuencias que generan sus dichos».

Para la diputada del Partido por la Democracia Laura Soto, las declaraciones de Pinochet y la revelación de los arrojados al mar «son situaciones que se entrelazan y abren un nuevo escenario en la Justicia».

En este clima enrarecido, Pinochet, de quien hasta los políticos afines se apartaron hace tiempo, recibió el saludo de su familia y un grupo de ex colaboradores y amigos con los que almorzó en su finca Los Boldos, 130 kilómetros al oeste de Santiago.

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