Urgen a Bush comenzar retirada militar de Irak
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George W. Bush y James Baker posaron ayer para los fotógrafos tras una reunión reservada en la Casa Blanca. El presidente dijo que tomará muy en cuenta sus consejos sobre Irak.
El panel de diez miembros, encabezado por el ex secretario de Estado republicano James Baker y el veterano legislador demócrata Lee Hamilton, entregó su largamente esperado informe al presidente Bush. El mandatario dijo que lo tomará «muy seriamente», sin por ello garantizar su aplicación.
Este informe es «una severa evaluación sobre la situación en Irak. Es un documento que presenta algunas propuestas realmente muy interesantes y vamos a tomar cada propuesta seriamente y actuar de manera oportuna», declaró Bush.
En tanto, legisladores iraquíes consideraron «injusto» el informe, alegando que EE.UU. es una «potencia de ocupación» y que debe cumplir con sus obligaciones.
«Señoras y señores, no hay fórmulas mágicas que resuelvan los problemas de Irak», dijo Baker al presentar el informe. «Para darle al gobierno de Irak una posibilidad de éxito, la política de Estados Unidos debe ser más amplia que sólo la estrategia militar o sólo Irak», destacó.
La difusión del texto tuvo lugar el mismo día que el principal aliado de Bush, el primer ministro británico Tony Blair, viajaba a Washington, tras admitir que coincidía con la evaluación del nominado a secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, de que las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados no están ganando la guerra en Irak.
Pese a la buena recepción que el informe tuvo en la Casa Blanca, el vocero presidencial Tony Snow afirmó que no habrá negociaciones directas con Irán a no ser que ese país «suspenda de manera verificable sus actividades de enriquecimiento de uranio», sospechadas de tener fines militares.
Bush ha rechazado negociar con Irán -que persigue hoy un controvertido plan nuclear- y Siria, países con los que el informe pide diálogos «extensos y sustanciales», por considerarlos enemigos de Estados Unidos y acusarlos de intervenir en Irak, fomentando la inestabilidad en Medio Oriente.
Bush también debería abandonar su renuencia a comprometerse directamente en un proceso de paz en Medio Oriente, de acuerdo con el informe.
«Estados Unidos no puede alcanzar sus metas en Medio Oriente a menos que se encargue directamente del conflicto árabe-israelí y de la inestabilidad regional», indica el documento.
Esto, sumado a la propuesta de un acercamiento a Irán y Siria, provoca inquietud en Israel, donde se teme que se le imponga un acuerdo de paz con los palestinos que no garantice su seguridad.
Tras el retiro de las tropas, una fuerza de reacción rápida de Estados Unidos podría permanecer para luchar contra Al-Qaeda, y fuerzas norteamericanas podrían actuar insertas en unidades iraquíes, en operaciones especiales y como fuerzas de protección, dijo el informe. Bush ha prometido que las tropas norteamericanas permanecerán en Irak hasta que completen su misión.
Desde la invasión en marzo de 2003, más de 2.900 soldados estadounidenses y personal asimilado ha muerto en Irak y otros 22.000 han sido heridos. El costo de la guerra ha sobrepasado los 350.000 millones de dólares y los Estados Unidos cuentan hoy con 140.000 militares en Irak. En coincidencia con la presentación del informe y un día después de anunciarse en Irak una conferencia nacional para la reconciliación, al menos 25 iraquíes perdieron la vida ayer en diversos ataques. En el más sangriento, 15 personas murieron y otras 25 resultaron heridas al estallar una bomba de fabricación casera en un céntrico mercado de Bagdad.



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