El presidente uruguayo afirmó que las protestas sindicales que enfrenta su Gobierno perjudica "el trabajo y la imagen de país serio"
El presidente uruguayo, José Mujica, afirmó que la ola de conflictos sindicales que enfrenta actualmente su Gobierno "afecta el trabajo, el clima de inversión y la imagen de país serio del Uruguay".
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"Le estamos haciendo mal a esa imagen que hemos logrado construir entre todos de un país serio, previsible y viable", aseguró Mujica en su audición radial "Habla el presidente". El jefe de Estado, que asumió el pasado 1 de marzo, agregó que las huelgas que llevan adelante varios sectores no favorece al país y se corre el riesgo de contribuir a "obturar un formidable proceso de crecimiento que puede ser una de las antesalas del desarrollo".
Los médicos, escribanos, empleados de la banca oficial, recolectores de basura, controladores aéreos, obreros metalúrgicos y personal de frigoríficos, así como los funcionarios públicos y los municipales de Montevideo, entre otros sectores, están en huelga o realizan protestas para reclamar mejores salarios y otras retribuciones.
Actualmente el Parlamento estudia el presupuesto de gastos del Gobierno para su gestión (2005-2010), se negocian los consejos de salarios entre empresarios y trabajadores con la mediación oficial, y está en marcha una reforma del Estado, lo que contribuye a un clima general de confrontación.
El compromiso del Gobierno "es con la equidad para los más débiles. Los hechos demuestran que los conflictos vienen por el lado de los que quieren más y no de los más débiles", dijo el presidente.
Además, destacó que la postura del Gobierno "continuará por el camino de la negociación y no impondrá decisiones a la fuerza". "Vamos a agotar los recursos posibles para el convencimiento y evitar el camino fácil del poder", dijo Mujica, segundo presidente de izquierda en la historia de Uruguay.
Pero advirtió de que será "firme" en sus decisiones. "Que quede claro que todo tiene límites", agregó. En alusión a recientes críticas de la oposición sobre la falta de ideas y firmeza del Gobierno para encarar la ola de protestas, el presidente dijo que Uruguay "no es un cuartel". "Que nadie nos pida que salgamos a reprimir inútilmente a la gente, porque ese no es nuestro modelo", aseguró.
El pasado 16 de noviembre la principal central obrera de Uruguay, PIT-CNT, realizó una huelga general de cuatro horas, la quinta desde que Mujica asumió la presidencia, para reclamar mayor presupuesto oficial para impulsar el país productivo y mejores salarios, entre otras reivindicaciones.
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